Cada 14 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, una jornada destinada a concientizar sobre la importancia de donar y recordar que este acto solidario puede representar una nueva oportunidad de vida para miles de personas.
En Argentina, la necesidad de trasplantes continúa siendo elevada. Según las cifras del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) difundidas para este año, 7.403 personas esperan recibir un órgano.
Mientras tanto, durante 2026 se concretaron 1.738 trasplantes, un número que refleja el trabajo de los equipos médicos y la importancia de contar con donantes.
La fecha también permite recordar los alcances de la Ley Justina, que establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes después de su fallecimiento, salvo que hayan manifestado expresamente su oposición.
La normativa se aplica en todo el país, incluida Santiago del Estero, y forma parte de un sistema nacional que busca garantizar que los órganos disponibles lleguen a quienes los necesitan mediante criterios médicos y de equidad.
Las cifras de la donación de órganos en Argentina durante 2026
Los datos del INCUCAI muestran la dimensión de la demanda de trasplantes en el país.
Argentina — cifras difundidas para 2026
7.403
1.738
795
17,11
La posibilidad de recibir un trasplante puede ser decisiva para personas que padecen enfermedades graves y que no encuentran otra alternativa terapéutica.
De acuerdo con la información difundida, un solo donante puede beneficiar hasta a siete personas, dependiendo de las condiciones médicas y de los órganos que puedan utilizarse.
Sin embargo, la cantidad de pacientes que necesitan un trasplante continúa superando la disponibilidad de órganos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que los trasplantes constituyen una herramienta fundamental para prolongar la vida y mejorar su calidad, aunque advierte que persisten desigualdades en el acceso a estos procedimientos.
Qué establece la Ley Justina sobre la donación de órganos
En Argentina, la donación de órganos y tejidos está regulada por la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, sancionada en 2018.
La norma lleva el nombre de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que falleció mientras esperaba un trasplante de corazón.
Su historia impulsó una mayor concientización social sobre la importancia de donar y contribuyó a promover cambios en el sistema argentino.
La ley establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que hayan expresado su oposición.
Esto significa que no es obligatorio inscribirse previamente para ser donante.
En el caso de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, la decisión corresponde a sus responsables legales, de acuerdo con las condiciones previstas por la normativa.
Otro aspecto importante es que la voluntad expresada por una persona puede modificarse en cualquier momento, pero no puede ser cambiada por familiares ni terceros.
Cómo expresar la voluntad de donar órganos en Argentina
Aunque la legislación contempla la donación para las personas adultas que no manifestaron su negativa, también existen mecanismos para dejar registrada una decisión personal.
Los canales habilitados son:
Mi Argentina: mediante la aplicación, con la cuenta correspondiente y la identidad validada.
INCUCAI u organismos provinciales: a través de la firma de un acta de expresión de voluntad.
Documento Nacional de Identidad: solicitando que la decisión quede registrada al realizar el trámite correspondiente.
Correo Argentino: mediante el envío de un telegrama gratuito.
La decisión puede ser afirmativa o negativa y modificarse posteriormente por la propia persona.
Además, no es necesario realizarse estudios médicos para expresar la voluntad de donar.
La evaluación de los órganos y tejidos se efectúa cuando se presenta una situación concreta de donación, de acuerdo con las condiciones médicas del posible donante.
Qué órganos se pueden donar y cuáles son los requisitos
La donación puede realizarse después del fallecimiento o, en determinadas circunstancias, en vida.
En Argentina, los órganos que pueden trasplantarse incluyen riñones, hígado, corazón, pulmones, páncreas e intestino.
También pueden donarse tejidos, como córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas.
Qué se puede donar
Órganos | Riñones, hígado, corazón, pulmones, páncreas e intestino. |
Tejidos | Córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas. |
Donación en vida | Un riñón o una parte del hígado, bajo condiciones médicas y legales específicas. |
Células progenitoras hematopoyéticas | Se utilizan en determinados tratamientos y tienen un procedimiento de donación diferente. |
La donación de órganos después de la muerte requiere condiciones médicas particulares.
Para preservar los órganos destinados a un trasplante, generalmente es necesario que el fallecimiento ocurra en una unidad de cuidados intensivos, donde existen equipos capaces de mantener temporalmente la circulación y oxigenación.
Por esa razón, solo alrededor de cuatro de cada mil fallecimientos reúnen las condiciones necesarias para la donación de órganos, según la información difundida.
En cambio, la donación de determinados tejidos puede realizarse en otras circunstancias.
En todos los casos, los equipos médicos evalúan las condiciones del donante y la aptitud de los órganos o tejidos antes de avanzar.
Cómo funciona la lista de espera del INCUCAI
Una de las preguntas más frecuentes es cómo se determina quién recibe un órgano cuando aparece un donante compatible.
En Argentina, las listas de espera son administradas mediante un sistema nacional supervisado por el INCUCAI.
La asignación se realiza a través de criterios médicos previamente establecidos, entre ellos:
Gravedad y urgencia médica del paciente.
Compatibilidad biológica entre donante y receptor.
Características del órgano disponible.
Tiempo de permanencia en la lista de espera, según los criterios aplicables.
El objetivo es garantizar que la distribución se realice de manera transparente y equitativa.
Para ello se utiliza el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (SINTRA), que permite identificar a los posibles receptores según los parámetros correspondientes.
La selección no depende de decisiones personales de los familiares del donante, sino de procedimientos médicos y administrativos establecidos.
Qué sucede cuando una persona fallece y puede donar
El proceso comienza cuando un equipo médico identifica a un posible donante y se comunica con el organismo provincial correspondiente o con el INCUCAI.
En los casos de donación de órganos después de la muerte, debe certificarse el fallecimiento mediante los procedimientos médicos y legales correspondientes, como el diagnóstico de muerte encefálica.
Una vez confirmada la muerte y verificada la posibilidad de donar, los equipos especializados realizan estudios para determinar qué órganos pueden utilizarse.
Luego se identifican los posibles receptores compatibles y se organiza la intervención.
La extracción de los órganos, denominada ablación, se realiza en condiciones quirúrgicas controladas.
El cuerpo de la persona fallecida es posteriormente entregado a sus familiares, sin que el procedimiento altere su apariencia externa.
Los tiempos son fundamentales: según el tipo de órgano, el período de conservación antes del implante puede variar aproximadamente entre cuatro y 36 horas.
Por eso, el sistema requiere una coordinación permanente entre hospitales, equipos quirúrgicos, organismos provinciales y centros de trasplante.
Por qué la donación de órganos sigue siendo un desafío mundial
Aunque los avances científicos permitieron mejorar las técnicas de trasplante y los tratamientos posteriores, la disponibilidad de órganos continúa siendo insuficiente.
La OMS señala que las dificultades incluyen la falta de programas consolidados en algunos países, la escasez de profesionales especializados, los costos de las intervenciones y las desigualdades en el acceso a los tratamientos.
En Argentina, la existencia de un sistema nacional de procuración y trasplante permite organizar la donación mediante criterios comunes.
Sin embargo, las cifras muestran que miles de personas continúan esperando una oportunidad.
En este Día Mundial de la Donación de Órganos, la fecha invita a reflexionar sobre la importancia de conocer la legislación, expresar la voluntad personal y conversar sobre el tema en el ámbito familiar.
Para los santiagueños, al igual que para el resto de los argentinos, informarse sobre la donación es una manera de contribuir a una práctica solidaria que puede transformar la vida de otras personas.
Donar órganos no solamente representa una posibilidad de salvar vidas: también puede permitir que quienes atraviesan enfermedades graves recuperen su salud y mejoren su calidad de vida.






