La industria naviera internacional enfrenta una de sus semanas más complejas debido a una doble emergencia sanitaria. Mientras el mundo sigue con atención el dramático operativo del buque que partió desde Ushuaia con casos de hantavirus, un nuevo brote masivo de norovirus estalló en las últimas horas a bordo de un crucero que zarpó desde las costas de Florida, en los Estados Unidos.
La coincidencia de ambos eventos ha puesto bajo la lupa los protocolos de seguridad de las grandes empresas, evidenciando la vulnerabilidad de estos entornos ante la propagación de virus, aunque con gravedades y naturalezas biológicas muy distintas.
Brote masivo en el Caribe
El foco de atención en el hemisferio norte se centra en el Caribbean Princess, de la empresa Princess Cruises. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que 102 pasajeros y 13 tripulantes se encuentran afectados por un brote de norovirus. El buque, que transporta a más de 3.100 personas, debió suspender todas las actividades grupales y extremar las tareas de desinfección.
Los infectados presentan síntomas de deshidratación extrema, fiebre y vómitos. Se espera que la embarcación atraque este lunes en Puerto Cañaveral, donde será sometida a una inspección sanitaria exhaustiva para determinar si está en condiciones de retomar sus salidas programadas.
El drama del MV Hondius en Tenerife
Por otro lado, la situación del crucero MV Hondius, que inició su travesía en la ciudad fueguina el pasado 1 de abril, ha alcanzado niveles de tragedia. El buque logró fondear este domingo frente a las costas de Tenerife, en las Islas Canarias, bajo un estricto cordón sanitario. A diferencia del caso en Florida, el virus aquí presente es el hantavirus, cuya letalidad es significativamente mayor.
Hasta el momento, el brote se ha cobrado la vida de tres personas y mantiene a ocho pasajeros bajo tratamiento médico crítico. La Guardia Civil española y equipos de infectología iniciaron el desembarco de turistas de 23 nacionalidades. Entre los pasajeros se encuentra un ciudadano argentino, quien, según los protocolos de repatriación vigentes, sería trasladado inicialmente hacia los Países Bajos antes de retornar a nuestro país.
Esta crisis simultánea abre un debate global sobre los límites de la sanidad en naves de gran porte y la eficacia de los controles previos al embarque, en un contexto donde el turismo de cruceros intentaba consolidar su recuperación definitiva.






