El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ratificó públicamente haber solicitado a la FIFA la revisión de la expulsión del futbolista de la selección estadounidense, Folarin Balogun, quien tras la anulación de la sanción disciplinaria quedó habilitado para competir en la instancia de octavos de final.
El atacante del seleccionado norteamericano había recibido una tarjeta roja directa durante la fase previa del certamen, decisión arbitral que el mandatario calificó administrativamente como injustificada antes de emitir un pedido formal ante el comité técnico del organismo internacional.
Declaraciones de la administración norteamericana
"Vi la jugada. Eso no fue una falta, ni siquiera fue una infracción. Este árbitro tomó una decisión que nadie podía creer", sostuvo el titular del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos a través de su plataforma oficial, Truth Social, tras confirmarse la rectificación de la medida por parte de la entidad madre del fútbol mundial.
La resolución de la FIFA de suspender la penalidad deportiva generó la inmediata reincorporación del centrodelantero a la plantilla oficial que conduce el cuerpo técnico estadounidense de cara al enfrentamiento contra el representativo europeo.
Reclamos institucionales de la UEFA y Bélgica
La determinación del comité de disciplina provocó el rechazo institucional de la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA), entidad que catalogó la medida como un precedente perjudicial para el principio de igualdad competitiva entre las federaciones participantes de la Copa del Mundo.
Por su parte, la Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) comunicó el inicio de auditorías legales para impugnar de manera formal el dictamen. Según informaron medios de prensa de Bruselas, las autoridades analizan la presentación de un recurso de amparo ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por considerar que se vulneraron las normas del juego limpio.






