La agenda geopolítica: Irán y Taiwán
El tema central de la conversación será la guerra con Irán. Washington busca que China, el mayor comprador de petróleo iraní, ejerza su influencia sobre Teherán para lograr un alto el fuego y garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, bloqueado tras meses de hostilidades.
Por otro lado, la tensión por Taiwán ocupa un lugar prioritario. Beijing ha calificado la relación con la isla como su "línea roja", especialmente tras la autorización estadounidense de un paquete de armas por 11.000 millones de dólares. Xi Jinping buscará que Trump modifique la postura histórica de Washington, pasando de "no apoyar" a "oponerse" formalmente a la independencia de Taiwán.
Comercio y tecnología: ¿Una nueva tregua?
En el plano económico, Trump adelantó que su objetivo es lograr que China abra su mercado a las empresas estadounidenses, particularmente para la compra de aeronaves Boeing, soja y carne vacuna. A cambio, Beijing exige que se levanten las restricciones a la exportación de semiconductores avanzados y se reduzcan los aranceles que superaron el 140% el año pasado.
La carrera por la Inteligencia Artificial también forma parte del temario. Ambas potencias intentarán establecer directrices de seguridad no vinculantes para el uso de IA en armamento militar, en medio de acusaciones cruzadas por espionaje industrial y robo de propiedad intelectual.
Un encuentro bajo presión interna
La visita ocurre en un momento delicado para la administración republicana, golpeada por la inflación interna derivada de la crisis energética. Para Trump, esta cumbre representa una oportunidad para exhibir un "triunfo comercial" que alivie la presión económica, mientras que para Xi, el encuentro busca validar el estatus de China como superpotencia capaz de negociar bajo sus propios términos.