La institucionalidad nacional sumó un nuevo capítulo de alta tensión. El presidente Javier Milei recurrió nuevamente a sus canales digitales para desplegar una severa y frontal crítica hacia los medios de comunicación y los trabajadores de prensa, con el propósito de manifestar su respaldo político hacia el economista y exaspirante de La Libertad Avanza, José Luis Espert.
A través de una extensa publicación caracterizada por un lenguaje directo y descalificaciones explícitas, el jefe de Estado afirmó de manera taxativa que al "95% de los periodistas" no se los cuestiona con la suficiente firmeza. El encabezado del texto compartido por el mandatario fijó el tono de la declaración al dirigirse en términos sumamente ásperos hacia la labor de los profesionales del sector.
A lo largo del documento, Milei calificó a los integrantes de los medios como operadores mediáticos y los acusó de articular mecanismos orientados a desinformar, difamar y perjudicar la reputación de diversas figuras públicas, en una de sus intervenciones más complejas en relación con el ejercicio de la libertad de expresión.
El origen de la controversia: la situación de Espert
El disparador del malestar presidencial fue la reciente difusión de una resolución de la Justicia de los Estados Unidos en el marco de las denuncias por presunto financiamiento irregular que involucraban al legislador liberal. Según argumentó el titular del Ejecutivo, diversas coberturas periodísticas dañaron severamente la consideración pública de Espert mediante lo que catalogó como una maniobra política infame.
De acuerdo con la lectura del mandatario, los tribunales norteamericanos validaron la declaración de inocencia en materia de narcotráfico de la persona a quien los medios ligaban con el dirigente de LLA. El implicado en cuestión es el empresario Fred Machado, a quien los magistrados no eximieron de otros cargos federales como fraude y evasión fiscal, pero sí desvincularon del comercio de sustancias ilícitas.
Para finalizar su descargo, el jefe de Estado cruzó con ironía a los sectores que sostuvieron las sospechas de lavado de activos y demandó una rectificación pública por parte de dirigentes políticos y comunicadores. No obstante, Milei concluyó manifestando su escepticismo respecto a la posibilidad de recibir disculpas, argumentando que el sector opera habitualmente con el fin de desgastar a personalidades del ámbito público.






