La catástrofe natural que golpeó a la nación caribeña el pasado 24 de junio adquiere dimensiones históricas y desgarradoras. Las autoridades gubernamentales actualizaron los registros de víctimas y confirmaron que el balance oficial ascendió a 2.295 personas fallecidas y 11.267 heridas. Frente a esta dramática situación, el Poder Ejecutivo decretó siete días de duelo nacional, al tiempo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una alerta internacional tras estimar que alrededor de 50.000 ciudadanos continúan en condición de desaparecidos bajo los escombros de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter.
Operativo internacional de rescate en Catia La Mar
En medio de la devastación, las brigadas de emergencia sostienen las tareas de localización. El foco de atención principal se concentra en la localidad costera de Catia La Mar, escenario de un complejo operativo multinacional compuesto por especialistas de El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile, Estados Unidos y Venezuela. El objetivo es estabilizar y extraer a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que permanece con vida atrapado dentro de la garita de seguridad del edificio donde cumplía funciones al momento del colapso estructural.
Suministro de asistencia en zona de desastre
Para garantizar la supervivencia del trabajador, las cuadrillas consiguieron canalizar de forma exitosa vías de suministro de agua, oxígeno y contención médica continua a través de las grietas. La logística en el terreno se mantiene bajo estricta observación de los ingenieros debido al riesgo inminente de nuevos derrumbes por las réplicas, mientras que una unidad médica de alta complejidad espera en el perímetro para iniciar el traslado sanitario apenas los rescatistas logren retirarlo de la estructura desplazada.






