El reciente estreno de la serie Cautiva reavivó la polémica en torno a los estremecedores sucesos acontecidos en el monasterio del Carmelo de Nogoyá, en la provincia de Entre Ríos. La producción audiovisual volvió a poner bajo la lupa periodística los testimonios de exintegrantes que denunciaron prácticas sistemáticas de aislamiento estricto, castigos corporales e imposibilidades para abandonar la clausura.
Una de las voces principales es la de Evelyn Garay, quien permaneció recluida en la institución religiosa entre los años 2002 y 2005. Actualmente radicada en Valencia, España, la exmonja reveló los pormenores de un régimen dominado por el silencio absoluto y el uso compulsivo de instrumentos de penitencia como el cilicio y la disciplina.
Aislamiento estricto y la situación de Silvia Alvarenque
En sus declaraciones, Garay detalló que las estrictas reglas del convento impedían la consolidación de lazos afectivos entre las internas, generando un marco de soledad y desconcierto. Pese a compartir el noviciado durante años con Silvia Alvarenque —otra de las religiosas emblema del caso—, apenas lograron cruzar unas pocas palabras debido a los controles internos.
Al referirse a la desvinculación de Alvarenque, la testigo afirmó que las autoridades del monasterio le permitieron egresar únicamente cuando su estado de salud físico y psíquico presentaba un deterioro severo, signado por reiterados episodios de intencionalidad autolítica que encendieron las alarmas sobre su supervivencia.
Rigidez institucional y restricción de contactos
La exnovicia explicó que las solicitudes para abandonar la comunidad monástica debían someterse a votaciones internas y extensos períodos de oración, proceso que dejaba en la incertidumbre a quienes deseaban reencontrarse con sus familias.
Asimismo, Garay denunció severas restricciones para el acceso a la atención médica externa y un estricto filtro sobre la correspondencia y las visitas de seres queridos, las cuales quedaban sujetas a la arbitrariedad de la priora a cargo de la congregación.






