El Gobierno nacional, a través del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, salió a cruzar los fundamentos de la movilización educativa prevista para esta jornada. En declaraciones radiales, el funcionario afirmó que la marcha está “construida emocionalmente sobre una mentira” y desmintió categóricamente que exista un recorte en las partidas presupuestarias de las casas de altos estudios.
Álvarez explicó que la tensión actual responde a la puja salarial docente y no docente, especialmente tras la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario, la cual ordena actualizaciones mensuales por inflación. "No hubo recorte presupuestario, lo que no hay es una actualización salarial en la medida que quieren los sindicatos. Nos analizan como si fuéramos Suiza, cuando a la gestión anterior no le exigían nada", sentenció.
Críticas a la eficiencia y el costo por graduado
Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones fue el análisis sobre el gasto público en relación con la cantidad de egresados. Según el subsecretario, el sistema universitario gasta actualmente 400 mil millones de pesos mensuales en salarios, pero los resultados en términos de graduación son bajos.
En ese sentido, Álvarez presentó una comparación de costos:
UTN (Universidad Tecnológica Nacional): Cada ingeniero formado le cuesta al Estado 42 millones de pesos.
UNA (Universidad Nacional de las Artes): Un graduado representa una inversión de 423 millones de pesos.
"No podés tener carreras con 18 docentes y un solo alumno. El sistema estaba programado para ocultar las carreras con menos de 10 alumnos, pero lo estamos corrigiendo", denunció el funcionario.
Hacia un nuevo modelo de financiamiento
El subsecretario adelantó que el objetivo de la gestión de Javier Milei es modificar la Ley de Educación Superior para establecer indicadores objetivos en la asignación de recursos. Hasta ahora, denunció, el presupuesto se distribuía por "negociación política" y de forma arbitraria desde 1983.
"Queremos que el presupuesto se asigne por metros cuadrados, cantidad de alumnos reales y docentes. Buscamos un mecanismo racional", detalló. Finalmente, sobre el reclamo de la UBA y el Hospital de Clínicas, Álvarez aseguró que los fondos fueron transferidos y que el déficit recurrente de los hospitales universitarios responde a problemas de gestión interna que deben ser revisados.






