El Gobierno nacional comenzó a ensayar un giro acotado en su narrativa y en su política económica con el objetivo de reactivar el consumo y mostrar mejoras salariales. Con un horizonte fijado en marzo para que las medidas tengan impacto en la economía doméstica, la Casa Rosada busca contener el malestar social en un contexto condicionado por la inminente visita del papa León XIV a la Argentina.
La nueva narrativa: reactivación y paritarias
En los últimos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el asesor Santiago Caputo impulsaron medidas para ampliar los créditos hipotecarios y habilitar subas salariales en las negociaciones paritarias. El movimiento busca recomponer los ingresos de las franjas más postergadas y dinamizar la actividad interna a través del consumo.
Aunque el presidente Javier Milei mantiene su postura dogmática sobre la neutralidad del Estado, desde las carteras de Economía y Trabajo se promovieron acuerdos con sumas no remunerativas y bonos en sectores clave como la UOM, plásticos, ferroviarios y la construcción, habilitando paritarias con incrementos paulatinos que buscan ganarle a la inflación.
Tensiones internas y cruces por la empatía
El cambio de tono generó cortocircuitos en el seno del oficialismo. Por un lado, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presionó internamente al advertir que la economía "está áspera" y que se requiere una respuesta hacia las necesidades de la gente. Por otro lado, Milei endureció su discurso ante legisladores oficialistas, pidiéndoles "no tragarse la píldora de la empatía" y atribuyendo la problemática de la morosidad crediticia y las deudas familiares a campañas de la oposición.
A estas fricciones se suman desacoples en la comunicación oficial y en la relación con el Congreso, donde la oposición ya teje alianzas para convocar a sesiones especiales orientadas a tratar la emergencia en discapacidad y la asistencia a deudores.
El peronismo reorganiza sus fichas
En el plano político opositor, la falta de respuestas en la microeconomía reavivó los movimientos dentro del Partido Justicialista. La reaparición pública de Sergio Massa en Rosario y el armado territorial que sostiene el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, empiezan a delinear las candidaturas dentro del espacio, en un escenario donde la polarización con la gestión libertaria vuelve a ganar centralidad.






