A menos de tres meses de la histórica llegada del papa León XIV a la Argentina, las autoridades eclesiásticas locales y el Vaticano trabajan contrarreloj para delinear el itinerario oficial del Sumo Pontífice, quien pisará suelo nacional el domingo 8 de noviembre tras su paso por Uruguay.
El padre Matías Tarico, integrante del comité nacional organizador de la visita, confirmó que si bien la agenda se encuentra "encaminada", aún restan pulir diversas aristas para definir los encuentros oficiales que se extenderán hasta el 11 de noviembre, día en que partirá hacia Perú.
Foco en los sectores vulnerables
Una de las prioridades de la Santa Sede es el contacto directo con las realidades más frágiles de la sociedad argentina. En este sentido, la Iglesia propuso dos actividades de alto impacto simbólico: una visita a la cárcel de Devoto y un recorrido por el Cottolengo Don Orione de Claypole, institución bonaerense que alberga a cerca de 400 personas con discapacidad.
"La realidad de nuestros hermanos más frágiles es una preocupación del santo padre, lo ha manifestado claramente", destacó Tarico, subrayando que este enfoque forma parte de la visión pastoral del actual pontífice.
Reuniones institucionales y sedes confirmadas
León XIV mantendrá una agenda de carácter diplomático e institucional de amplia convocatoria. Además de la reunión ya confirmada con el presidente Javier Milei, se proyecta un cónclave general con gobernadores, legisladores, miembros del Poder Judicial y representantes del cuerpo diplomático.
El cronograma estipula que el Sumo Pontífice dividirá sus jornadas entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Luján. Las misas principales están proyectadas en escenarios de gran envergadura como el Monumento a los Españoles (CABA), el predio de Fadea (Córdoba) y la emblemática Basílica de Luján.
Jóvenes y el pedido de un feriado
El estadio Monumental asoma como la principal alternativa para albergar el tradicional encuentro con jóvenes que León XIV solicitó en cada país de su gira sudamericana, aunque la Iglesia aboga por un formato lo más abierto y participativo posible.
Ante la masiva movilización de fieles que se espera desde todas las provincias, la Iglesia formalizó ante la Casa Rosada el pedido de un feriado o asueto nacional durante los días de la visita, una solicitud que actualmente se encuentra bajo análisis del Gobierno Nacional debido a su impacto logístico y económico.






