Ante la histórica rivalidad deportiva y los componentes simbólicos que rodean al choque entre la Selección argentina e Inglaterra, el Gobierno nacional ha puesto en marcha un dispositivo de seguridad de “gran magnitud” para la jornada de este miércoles. Con la premisa de evitar desbordes, la Casa Rosada ha planificado un despliegue que busca proteger objetivos estratégicos y garantizar el orden en los festejos masivos.
Blindaje en Buenos Aires
El operativo central se concentrará en el barrio de Recoleta, donde se ubica la Embajada del Reino Unido. Según confirmaron fuentes oficiales, se destinarán cerca de 300 efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA), quienes implementarán vallados, custodia estática y un sistema de monitoreo reforzado.
La estrategia del Ejecutivo contempla a la Embajada británica, el Ministerio de Seguridad y la Embajada de Israel como un único "radio sensible", dado su proximidad geográfica. El Gobierno comparó la magnitud del esquema con el dispositivo que se despliega cada 2 de abril por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. El despliegue incluirá:
Unidades de contención y fuerzas de reserva.
Brigadas de civil y motociclistas.
Equipos especializados en explosivos y riesgos especiales.
Personal de Bomberos y unidades de comunicaciones.
En conjunto con el Gobierno de la Ciudad, se coordinará también el monitoreo de los puntos tradicionales de festejo, como el Obelisco, donde confluirán fuerzas federales y porteñas para prevenir incidentes.
Cooperación internacional en Atlanta
En paralelo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, sigue de cerca el operativo en Estados Unidos. El partido contará con un despliegue de 1600 agentes policiales y fue coordinado entre autoridades locales, el FBI, la FIFA y delegaciones de seguridad de ambos países.
Para reducir riesgos en el acceso al estadio, se han implementado ingresos diferenciados: los hinchas argentinos accederán por la puerta 4, mientras que los ingleses lo harán por la puerta 3. Además, Monteoliva enfatizó que existirá una restricción estricta sobre banderas, carteles o camisetas con mensajes considerados políticos, raciales o provocativos. Esto incluye referencias directas al conflicto de Malvinas si las autoridades del evento las categorizan como provocaciones, con el fin de evitar tensiones innecesarias dentro de la sede mundialista.






