La muerte de Eduardo “Polaco” Riemersma continúa generando dolor y múltiples muestras de cariño. Pero, en medio de los homenajes, comenzó a tomar fuerza una idea que podría transformar ese dolor en legado: hacer realidad uno de los grandes proyectos que el reconocido proteccionista tenía en mente para los próximos años.
En las últimas horas se viralizaron en redes sociales capturas de una conversación de WhatsApp atribuida a Riemersma. Allí hablaba directamente de una meta que proyectaba para 2028: la creación de un Hospital Público Veterinario.
“El 2028, el Hospital Público Veterinario”, había escrito el “Polaco”.
La conversación también permite dimensionar la magnitud del trabajo que realizó durante más de dos décadas dedicado al rescate y cuidado de animales.
“¿Sabés cuántos perros pasaron por mi vida estos últimos 21 años? 25.000”, señalaba.
Y en otra de las frases difundidas resumía su propia mirada sobre aquella enorme tarea: “Yo hice mi parte”.
Castraciones masivas y un hospital, su próxima meta
Riemersma no pensaba únicamente en continuar con los rescates. Entre sus objetivos aparecía la necesidad de avanzar con políticas de castración masiva y un espacio público destinado a la atención veterinaria, dos herramientas que consideraba fundamentales para abordar la problemática animal.
Tras conocerse aquellos mensajes, comenzó a circular en redes una propuesta todavía más significativa: que, si el proyecto alguna vez logra concretarse, pueda llevar el nombre de Hospital Veterinario Eduardo “Polaco” Riemersma.
La iniciativa surgió como una manera de mantener vivo el trabajo que desarrolló durante años y rápidamente recibió muestras de apoyo de personas vinculadas al proteccionismo animal.
Un legado que trascendió Santiago del Estero
Al frente de El Montecito de los Canichones, el “Polaco” llegó a tener bajo su cuidado a cientos de animales y dedicó más de dos décadas a rescatar perros en diferentes situaciones.
Su trabajo también trascendió las fronteras provinciales y lo convirtió en una figura reconocida dentro del proteccionismo animal argentino.
Ahora, después de su fallecimiento, aquel mensaje que proyectaba para 2028 adquirió otro significado. El Hospital Público Veterinario quedó como uno de sus grandes sueños pendientes y quienes conocieron su trabajo comenzaron a impulsar la idea de convertirlo algún día en realidad.






