Las modificaciones reglamentarias apuntan a dinamizar el desarrollo del juego y otorgar un mayor protagonismo a las herramientas tecnológicas. Uno de los cambios más drásticos se vincula al comportamiento de los protagonistas: los árbitros podrán expulsar a los jugadores que se tapen la boca durante discusiones con rivales o que abandonen el campo de juego como protesta. Esta sanción también alcanzará a los cuerpos técnicos.
Para combatir las pérdidas deliberadas de tiempo, la FIFA implementará una cuenta regresiva visible de cinco segundos para saques de arco y laterales. Si el futbolista excede ese plazo, la posesión de la pelota pasará de manera automática al equipo rival o se concederá un tiro de esquina, según corresponda en la acción.
Cambios en las sustituciones y asistencia médica
La fluidez del espectáculo será celosamente custodiada a través de las siguientes pautas:
Los futbolistas reemplazados deberán abandonar el terreno de juego en menos de diez segundos. De lo contrario, el ingreso del sustituto se retrasará hasta la próxima ventana de interrupción.
Aquellos jugadores que reciban asistencia médica en la cancha deberán permanecer fuera durante al menos un minuto antes de reingresar, salvo que la lesión haya sido producto de una infracción debidamente sancionada.
El VAR ampliará sus facultades de revisión
La tecnología también sufrirá una profunda reconfiguración operativa en la cita de México, Estados Unidos y Canadá. El sistema de videoarbitraje quedará facultado para intervenir en la revisión de segundas tarjetas amarillas, errores de identidad en amonestaciones o expulsiones, y en decisiones erróneas sobre tiros de esquina mal otorgados.
Asimismo, los oficiales de cabina podrán revisar de forma retrospectiva cualquier infracción cometida por el equipo atacante en las jugadas previas a la conversión de un gol, la sanción de un tiro penal o faltas disciplinarias graves surgidas a partir de acciones a balón detenido, inaugurando una nueva era en las reglas del deporte rey.






