La entrevista con "La Radio de los Santiagueños" echó luz sobre los rigurosos protocolos internacionales que rigen ante catástrofes humanitarias. Sialle aclaró que los rescatistas no pueden autoconvocarse, sino que dependen de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) y del Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAF), quienes coordinan los movimientos mediante un centro virtual de operaciones.
El adiestrador santiagueño explicó la complejidad de su labor junto a "Ogro", un can de cuatro años criado y entrenado por él mismo. Su binomio está especializado estrictamente en "grandes áreas y estructuras colapsadas para personas con vida", marcando una clara diferencia técnica con los perros adiestrados para la localización de restos humanos (RH).
Las claves operativas de las brigadas de rescate y los detalles brindados por el especialista contemplan:
Ventana de activación: El equipo de "Los Infernales" (identificado bajo la denominación internacional ARC16) tiene plazo técnico hasta este viernes para recibir la orden de despliegue hacia Caracas y la zona costera de La Guaira.
Especialización extrema: El entrenamiento de los canes comienza desde el período de cachorros, seleccionando minuciosamente las líneas de sangre, controlando las fases de miedo y exponiéndolos a escenarios de alto estrés físico.
Logística en el terreno: Una brigada USAR homologada se compone de cinco áreas críticas: administrativa, logística, búsqueda, rescate y soporte médico (incluyendo veterinarios y paramédicos).
Seguridad del rescatista: Sialle advirtió sobre las tensiones y el caos social en las zonas de desastre, citando que recientemente una contingencia de rescatistas españoles debió ser retirada de un sector por cuestiones de seguridad.
El valor de la experiencia ante el milagro de la vida
Con la experiencia de haber intervenido en tragedias de gran magnitud como la explosión de la Torre de Rosario y el alud de El Rodeo en Catamarca, Sialle ponderó el uso de canes experimentados de entre seis y ocho años de edad debido a su templanza y nula duda al momento de generar una marcación de vida bajo los escombros.
"El trabajo que hacen los perros es fundamental; localizan y le avisan al guía mediante el ladrido persistente sobre la fuente emanadora de olores. Una vez que el perro marca, empieza la tarea más difícil para los ingenieros y rescatistas: romper estructuras pesadas, cortar hormigón y permitir que los paramédicos estabilicen a la víctima para sacarla del revés", graficó el especialista santiagueño con notable precisión.






