Las primeras infancias de nuestra comunidad fueron las grandes protagonistas de una jornada cargada de patriotismo, color y emoción ciudadana. La comunidad educativa del Jardín de Infantes N.º 93 "Grillito" llevó a cabo con gran éxito el esperado Banderazo Patrio, una colorida movilización callejera que se enmarcó dentro del proyecto institucional denominado "Celeste y Blanco, mi corazón". La propuesta pedagógica convocó a la totalidad de los alumnos de las salitas en una enriquecedora experiencia de aprendizaje vivencial fuera de las aulas.
El proyecto institucional fue diseñado por el cuerpo docente con el firme propósito de fortalecer el sentido de pertenencia, el arraigo cultural y la identidad nacional desde la temprana infancia. A través de estas dinámicas lúdicas, el establecimiento de nivel inicial busca acercar a los niños al hecho histórico de la Declaración de la Independencia, promoviendo valores fundamentales para la convivencia comunitaria como la libertad, la soberanía, el respeto mutuo, la solidaridad y el valor del trabajo en equipo.
Un recorrido institucional para estrechar lazos con los vecinos
Durante la caminata, los pequeños alumnos lucieron con orgullo y entusiasmo una serie de banderas y ornamentos artesanales que habían confeccionado de forma previa junto a sus familias en los talleres creativos escolares. El itinerario del Banderazo fue planificado estratégicamente como una oportunidad para tender lazos afectivos e institucionales con el entorno social de la zona.
En su paso por las calles, la ruidosa delegación infantil repartió mensajes de unión, paz y esperanza en el futuro. Los pequeños visitaron de manera sucesiva las instalaciones de la Escuela N.º 719 "Blas Parera", la sede de la Comisaría Comunitaria N.º 7, el Jardín N.º 69 "Hormiguita Viajera" y la Escuela Antenor Álvarez, haciendo extensivo el saludo patrio a los trabajadores de firmas comerciales del sector como la Rotisería Catato y el Comercio San Diego.
Broche de oro folklórico en el Parque Sur
El cierre de los festejos institucionales tuvo lugar en las inmediaciones del Parque Sur, espacio público que se tiñó por completo con los colores de la enseña patria. Allí, los organizadores dispusieron la creación de un gran "mural de deseos", un sector interactivo donde los padres y tutores pudieron plasmar por escrito sus anhelos más profundos para el porvenir social y económico de la República Argentina.
La música nativa y las danzas tradicionales tuvieron un espacio de privilegio para reafirmar las raíces santiagueñas de la comunidad educativa.
Sobre el cierre de la tarde, tanto grandes como chicos participaron de un emotivo despliegue coreográfico sobre el predio. La concurrencia disfrutó y bailó al ritmo de las mudanzas del Pericón Nacional, los compases de un alegre Gatito y la elegancia de un clásico Vals, logrando una comunión intergeneracional que fue coronada por los aplausos de todos los vecinos presentes.






