Las alarmas internas se encendieron en la Casa Rosada. Sectores internos del oficialismo iniciaron una ola de especulaciones en torno a una inminente y profunda reconfiguración en los puestos de máxima confianza del Poder Ejecutivo nacional.
El foco de los rumores apunta de forma directa a la Jefatura de Gabinete. Las versiones cobraron mayor volumen coincidiendo con la gira internacional del presidente Javier Milei por España, y estarían estrechamente vinculadas a la evolución de un expediente que tramita en los Tribunales Federales bajo la lupa del fiscal Gerardo Pollicita.
En los despachos oficiales se analiza con cautela el frente judicial. Si bien hasta la fecha no se ha dictado ninguna resolución pública que altere la situación procesal de la conducción de ministros, en las filas de La Libertad Avanza no descartan que puedan registrarse novedades institucionales de peso en el corto plazo.
Ante una eventual vacante, un nombre de peso comenzó a sonar con insistencia para tomar las riendas de la botonera estatal: el del ministro del Interior, Diego Santilli. Al funcionario se le adjudica un rol componedor y un perfil altamente dialoguista en el armado de los acuerdos políticos con los gobernadores de las provincias y los principales bloques legislativos.
La atmósfera de misterio se alimentó, además, por movimientos llamativos en el círculo íntimo presidencial. La ausencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en la comitiva oficial que acompaña al jefe de Estado en territorio europeo disparó múltiples lecturas cruzadas entre propios y extraños.
Por el momento, las fuentes oficiales del Gobierno central optaron por el silencio y no emitieron ninguna desmentida ni ratificación sobre el reordenamiento de las carteras. La expectativa generalizada sigue en ascenso y los operadores políticos miran de reojo el fin de semana como la ventana de tiempo clave donde se podrían formalizar los anuncios oficiales.





