Lo que pretendía ser una anécdota de cancha se transformó en una verdadera pesadilla legal. Cuatro ciudadanos de nacionalidad argentina fueron arrestados por la policía de Dallas, Estados Unidos, luego de haber ingresado de forma completamente ilegal y sin entradas al recinto donde el combinado nacional disputaba su compromiso internacional.
Los involucrados en el escándalo fueron formalmente identificados por los reportes oficiales como Leandro Ayala, Federico Llach, Juan Ignacio Campoamor y Gerardo Nielsen. Según precisaron las fuerzas de seguridad, el grupo intentó evadir los molinetes y controles biométricos de acceso trepando y camuflándose en distintos sectores del estadio.
La aventura delictiva duró pocos minutos. El moderno circuito cerrado de cámaras de videovigilancia y reconocimiento facial de la organización detectó el movimiento sospechoso en los perímetros del estadio, alertando de inmediato a las patrullas policiales desplegadas dentro del predio, quienes efectivizaron la captura de manera inmediata.
Las consecuencias para los hinchas argentinos serán severas. Las autoridades federales norteamericanas ya iniciaron los expedientes correspondientes para efectuar la cancelación automática de sus visas de turismo y dar paso a un inminente proceso de deportación hacia la República Argentina bajo custodia.
Para colmo de males, el castigo también se replicará en territorio nacional. Tomando nota del bochornoso episodio, el Ministerio de Seguridad de la Nación actuó de oficio y les aplicó de forma unánime el derecho de admisión por el término de dos años, una medida drástica que les prohibirá pisar cualquier estadio del fútbol argentino durante ese período.






