La sorpresiva partida de Ernestina Pais conmovió profundamente al ambiente artístico y dejó abierta la incógnita sobre la reacción de su hermana Federica. Ambas periodistas arrastraban un distanciamiento de público conocimiento desde hacía varias temporadas, motivo por el cual el regreso de Federica a la conducción de su programa 1111 concitó la atención general al emitir sus primeras declaraciones tras la tragedia.
La conductora manifestó que el retorno a la rutina laboral le resultaba indispensable para mitigar el dolor. Durante la apertura de la emisión, describió la situación familiar como un "vértigo muy difícil de explicar" y dedicó una emotiva frase hacia la memoria de su hermana: “Ella y yo sabíamos lo que nos unía”, palabras que clausuraron de manera simbólica las especulaciones sobre las diferencias del pasado.
"Este trabajo tiene algo de mágico porque te obliga a pensar en otra cosa. Pero también tiene algo muy difícil, porque hace públicas cuestiones que uno muchas veces preferiría vivir en la intimidad", reflexionó conmovida la periodista.
Un lazo condicionado por perfiles opuestos
La complejidad del vínculo entre las dos figuras de los medios masivos de comunicación estuvo marcada por sus personalidades y formas contrapuestas de encarar la exposición:
Definición del vínculo: En entrevistas previas, la propia Ernestina había apelado a la frase "somos el agua y el aceite" para ilustrar los contrastes individuales que las caracterizaban.
Conexión familiar: A pesar de los desencuentros y del alejamiento personal, las hermanas mantenían un canal de diálogo y afecto intacto mediante la relación de sus respectivos hijos.
Espacio de contención: Federica optó por canalizar la angustia mediante la actividad profesional y cerró su mensaje enviando un fuerte abrazo de contención para todo su entorno familiar directo.






