La región central del país volvió a registrar actividad geológica de consideración. Según reportó de manera oficial el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), el fenómeno natural ocurrió exactamente a las 1.34 de la madrugada, fijando su epicentro geográfico a una distancia de 30 kilómetros al suroeste de la localidad de Deán Funes, 55 kilómetros al norte de La Falda y 77 kilómetros al este de Serrezuela.
La principal característica que potenció el alcance del temblor fue su escasa estimación vertical, ya que el foco sísmico se situó a apenas 11 kilómetros de profundidad. Esta condición técnica generó que las ondas expansivas se propagaran de forma inmediata hacia numerosas urbanizaciones, provocando una fuerte repercusión masiva en las plataformas de redes sociales por parte de residentes que habitan en estructuras edilicias de altura dentro de la ciudad de Córdoba.
El mapa de vulnerabilidad y percepción diseñado por el organismo técnico determinó que en los centros urbanos de Cruz del Eje y Deán Funes la intensidad del fenómeno osciló entre los grados III y IV de la escala Mercalli Modificada, un rango catalogado como medio que produce como efecto visual directo el balanceo de elementos colgantes. Por su parte, en Capilla del Monte y Villa de Soto la medición se ubicó en el grado III de carácter débil, siendo advertido mayoritariamente por personas en estado de reposo.
El reporte sismológico oficial incluyó además reportes de percepción de menor consideración en las localidades de Villa Carlos Paz, Jesús María, Alta Gracia, Villa Dolores y Villa del Rosario. Con este escenario, el territorio cordobés encadenó su tercer evento sísmico en un lapso de pocas jornadas, tras el movimiento de magnitud 2.4 registrado el martes a la madrugada cerca de Alta Gracia y el temblor de magnitud 2.7 detectado el pasado domingo a la medianoche con epicentro en la villa turística de Tanti.






