Federico Scrimini, subsecretario de Finanzas e Ingresos Públicos de la provincia, brindó un duro diagnóstico sobre el presente del país. Al dialogar con LV11, sentenció que la Argentina "no es un país pobre, es un país injusto", argumentando que la nación posee recursos inmensos pero su distribución genera una creciente indigencia.
El funcionario ejemplificó esta paradoja productiva señalando que la cosecha local alcanzaría para alimentar a cientos de millones de personas en el mundo. Sin embargo, en el plano interno, el consumo de alimentos básicos como el pan y la leche experimentó caídas drásticas en los últimos dos años, reflejando el deterioro del poder adquisitivo.
Para Scrimini, el modelo que impulsan los libertarios bajo la gestión de Javier Milei busca beneficiar a un sector minoritario de la población. Cuestionó las políticas de apertura indiscriminada de importaciones, comparándolas con fracasos históricos de modelos económicos anteriores que terminaron afectando gravemente a la industria nacional y al empleo.
Un modelo económico que prioriza a unos pocos
El subsecretario cuestionó los beneficios impositivos que reciben grandes empresarios, mencionando el caso de Marcos Galperín como ejemplo de evasión y privilegio. Según el análisis del funcionario, los recursos no percibidos por el Estado mediante exenciones podrían financiar cientos de miles de jubilaciones, evidenciando una gestión que prioriza el capital sobre el bienestar social.
En cuanto al sector energético, destacó el valor de la recuperación de YPF durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, subrayando que el superávit actual es fruto de decisiones de soberanía política. Criticó la contradicción de poseer enormes reservas de hidrocarburos mientras los costos de combustible aumentan en el mercado interno.
La gestión provincial frente a la crisis nacional
Frente a un escenario de estadísticas que el funcionario calificó como "meras ficciones", resaltó la labor del Gobierno de Santiago del Estero. Bajo el liderazgo de Gerardo Zamora y la continuidad de Elías Suárez, la provincia ha logrado mantener un estricto equilibrio fiscal, una excepción en medio del contexto nacional adverso.
Esta estabilidad permitió sostener políticas anticíclicas, donde el Estado provincial incrementó su presencia mediante obra pública, construcción de viviendas, acueductos y el fortalecimiento de la salud y educación públicas. Scrimini concluyó que estas acciones no son populismo, sino "ingreso indirecto" para garantizar la calidad de vida de los santiagueños.






