La controversial imagen de San La Muerte ubicada en la localidad de La Bajada ha quedado finalmente terminada. La obra, que ya venía siendo el centro de las miradas en la provincia, incorporó en los últimos días sus detalles finales, lo que le otorga una apariencia todavía más imponente y ha vuelto a encender la mecha de la controversia entre los vecinos y usuarios de redes sociales.
En su diseño definitivo, la estructura sumó elementos iconográficos clásicos de esta devoción popular: una gran guadaña sostenida por la mano derecha, una esfera con iluminación verde en la izquierda y un llamativo ojo ubicado en el centro del pecho. Estas adiciones no solo completan la fisonomía de la figura, sino que refuerzan su presencia visual en el paisaje de la zona.
Impacto nocturno y detalles visuales
Uno de los puntos que más comentarios ha generado es el sistema de iluminación instalado para las horas de la noche. La figura cuenta con luces rojas en las cuencas de los ojos y efectos lumínicos estratégicos que potencian su estética, convirtiéndola en un punto de referencia imposible de ignorar para quienes transitan por el sector.
Desde el inicio de su construcción, la obra ha despertado posiciones encontradas. Por un lado, los fieles y promesantes destacan el valor devocional y el respeto por las creencias populares, entendiendo la imagen como un refugio de fe para muchos santiagueños. Por otro lado, sectores de la comunidad manifiestan su inquietud ante lo que consideran una estética "perturbadora" y cuestionan su exposición pública en un espacio de tránsito común.
Un debate que no cesa
La finalización de la estatua ocurre en un momento de especial sensibilidad en la provincia respecto a la libertad de culto y la convivencia de diferentes credos. Mientras que para algunos se trata de una expresión cultural legítima que se suma al mapa de santos populares como el Gauchito Gil, para otros la magnitud y el simbolismo de la obra continúan alimentando un clima de desconfianza.
Lo cierto es que, con la obra ya terminada, La Bajada se ha convertido en el epicentro de una discusión que trasciende lo religioso para instalarse en lo social. La imponente figura de San La Muerte ya es una realidad visual definitiva que, guste o no, ha transformado el entorno y promete seguir siendo uno de los temas más comentados de la región en los próximos meses.






