El destino internacional de Racing volvió a marcarse por la irregularidad y los errores infantiles. El elenco de Avellaneda cargaba con la obligación absoluta de sumar de a tres para sostener sus chances de clasificación de cara a la última jornada, pero repitió viejos fantasmas estructurales y firmó una despedida prematura que caló hondo en el ánimo de la institución.
El trámite del compromiso se presentó adverso desde el amanecer debido a un infortunado gol en contra del lateral Gabriel Rojas que adelantó a la visita. A pesar del golpe, el dueño de casa reaccionó con amor propio y logró revertir el marcador gracias a las conquistas de Gastón Martirena y el olfato goleador de Adrián “Maravilla” Martínez.
Cuando parecía que la Academia encarrilaba la noche y manejaba los hilos del cotejo, el andamiaje defensivo se desmoronó por completo en el complemento. Un grosero blooper e impericia conceptual del arquero Matías Tagliamonte dentro del área le obsequió el empate definitivo a Caracas, sellando una igualdad que decretó la eliminación argentina en un contexto desolador, profundizado por las tribunas vacías a raíz de la sanción de la Conmebol.
El pitazo final abrió un escenario de absoluta incertidumbre respecto al proyecto deportivo que encabeza Gustavo Costas. El histórico entrenador académico quedó en el centro de las críticas de los socios y simpatizantes por la preocupante involución táctica de sus dirigidos y su incapacidad para resolver partidos determinantes. Aunque la comisión directiva optó por el silencio en los pasillos del estadio tras la debacle, las próximas horas serán clave para definir si el cuerpo técnico tiene el respaldo necesario para continuar al frente del plantel profesional.






