A poco más de una semana del fallecimiento de Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma, la continuidad de la asociación civil “El Montecito de los Canichones” genera fuertes repercusiones. Martín Cabral, jefe de Guardavidas de Santiago del Estero y amigo cercano del proteccionista, emite una dura advertencia pública para respaldar a la comisión que administra el refugio y frenar intentos de desestabilización u oportunismo tras la tragedia.
Defensa de la gestión tras el fallecimiento de Riemersma
Tras la muerte del referente proteccionista en un accidente de tránsito el pasado 27 de agosto, un grupo de colaboradores asume las tareas operativas e institucionales del predio. Cabral cuestiona a los sectores que critican en redes sociales la labor del equipo de trabajo y señala que existen personas interesadas en tomar el control de la entidad o buscar notoriedad pública, remarcando que el lugar requiere responsabilidad y labor en silencio.
Asunción de tareas operativas y canales oficiales
El dirigente anuncia su incorporación directa a las labores de campo dentro de la institución para garantizar el cuidado integral de los animales rescatados. Asimismo, confirma que todas las campañas de donaciones, convocatorias de adopción y novedades sobre el refugio se comunican de forma exclusiva a través de los canales digitales oficiales de la asociación civil, asegurando que la estructura funcional se encuentra saneada y bajo control.






