Por Gabriel Alvarez:
La política argentina cree que el calendario se detiene al llegar al poder. El tuit del presidente Javier Milei anoche asegurando que se acabaron los "ciudadanos de primera" choca de frente con una realidad interna: en los pasillos oficiales, el ciudadano de a pie parece haber sido desplazado por el "funcionario de efectivo".
Mientras el Ministerio de Economía lidia con una recaudación en caída libre, los datos que emergen de la fiscalía exponen una fluidez asombrosa de dólares en el entorno del Jefe de Gabinete. Ya no se trata de meras sospechas, sino de un inventario de gastos que recuerda más a un magnate que a un servidor público con pocos meses en el cargo.
Resulta fascinante que el mismo Gobierno que exige el ajuste extremo a los argentinos sostenga a figuras alérgicas a la factura "A". El fetiche del cash se traduce en 245.000 dólares para refacciones en Exaltación de la Cruz, pagados con la misma informalidad con la que se compra un café, pero con el valor de varios departamentos.
El escudo presidencial y la ética del poder
Lo que realmente alarma es la arquitectura del poder: en este esquema, es el León quien se inmola para proteger a quienes no pueden mostrar un solo papel. El Presidente protege a funcionarios que se escudan en la justicia mientras amenazan a la prensa, jactándose de una transparencia que, al contrastarla con los números, resulta inexistente o directamente borrosa.
El centro de este escándalo no es estético, es ético. Hablamos de un patrimonio en expansión que roza los 800.000 dólares entre propiedades en Caballito, deudas "de palabra" y viajes a Aruba. Si el dinero no tiene un origen claro, se entra en un terreno peligroso que este Gobierno juró combatir durante toda su campaña electoral.
La libertad sin rendición de cuentas no es libertad, es impunidad. Si la ley es igual para todos, el funcionario que paga cifras astronómicas en efectivo debería estar dando explicaciones en una conferencia de prensa y no escondido detrás de un tuit. Esta falta de control es la marca registrada de la Argentina que se prometió dejar atrás.






