El constante auge tecnológico y el boom de la venta de celulares a lo largo de la provincia trajeron aparejados controles mucho más rigurosos. Durante el día de ayer, un importante despliegue sorpresivo paralizó por completo el ritmo habitual en el casco céntrico de la Capital.
En el marco de una investigación encabezada por personal de Aduanas, efectivos de Gendarmería Nacional desembarcaron de manera conjunta en diversos comercios ubicados sobre la Peatonal Tucumán y la calle Absalón Rojas.
Los uniformados ingresaron a los locales dedicados a la comercialización de equipos de telefonía móvil y sus respectivos accesorios. Según el reporte del procedimiento, tanto los inspectores como los gendarmes analizaron minuciosamente la documentación y la procedencia de toda la mercadería exhibida. Al no poder justificar el origen de ciertos productos, se procedió al secuestro de algunos equipos y elementos tecnológicos.
El motivo central de estas inspecciones conjuntas radica en una clara infracción a la Ley de Marcas y Designaciones Nº 22.362. En términos simples, la ley tiene como objetivo principal amparar y proteger a las empresas y dueños de productos o servicios exclusivos que están registrados legalmente en el mercado. Básicamente, busca evitar la competencia desleal castigando duramente la falsificación, la imitación o la venta clandestina de réplicas.
Aquellos comerciantes que cometen este tipo de ilícitos e intentan hacer pasar "mercadería trucha" como original, no solo se exponen a perder toda su inversión económica por el decomiso de los productos, sino que además enfrentan severas multas financieras y, en los casos de mayor gravedad o reincidencia, hasta posibles penas de prisión.






