Un dramático caso judicial en Añatuya dio un giro decisivo tras la declaración de la joven de 21 años acusada originalmente de agredir a su propia beba de cuatro meses. Luego de que su expareja, de apellido Junco (26), la denunciara por supuestamente arrojar a la menor dentro de un automóvil tras una discusión por celos, la mujer rompió el silencio ante los medios e invirtió la carga de las acusaciones.
El expediente, que investiga la fiscal Dra. Cecilia Rimini bajo la carátula de lesiones leves calificadas, había dispuesto provisoriamente la guarda de la lactante al progenitor. Sin embargo, el testimonio de la madre expone un contexto de violencia física, psicológica y consumo problemático por parte del denunciante.
Golpizas, sustracción de la menor y antecedentes del acusado
Según el relato vertido por la acusada, el episodio formó parte de una jornada de agresiones continuas en la que el sujeto habría actuado bajo los efectos de sustancias:
Ataques físicos: la joven aseguró haber recibido golpes de puño, tirones de cabello y bofetadas durante el trayecto en auto y en presencia de la hija de ambos.
Sustracción de la beba: sostuvo que familiares del acusado intervinieron violentamente para quitarle a la niña en brazos mientras era agredida en la vivienda de su cuñada.
Falsa acusación: afirmó que la versión del ataque contra la menor fue ideada por la familia de su expareja para justificar la retención ilícita de la lactante antes de que ella lograra pedir auxilio.
Historial de violencia: reveló que viene padeciendo agresiones desde hace un año —incluso durante el período de gestación— y señaló que el denunciante cuenta con antecedentes por violencia de género iniciados por exparejas y familiares en los años 2024 y 2025.
La fiscalía interviniente ordenó peritajes psicológicos, médicos y el contraste de los registros policiales para determinar la veracidad de los testimonios y definir la situación de custodia de la beba.






