La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) movió sus fichas en el tablero político nacional. Luego de un extenso y reservado debate en su histórica sede de la calle Azopardo, el Consejo Directivo de la central sindical delineó la nueva fase de su plan de lucha contra las reformas económicas y laborales de la administración de Javier Milei.
A pesar de la fuerte expectativa colectiva que rodeaba el cónclave respecto a la convocatoria inmediata a una huelga masiva, la central obrera optó por una estrategia de desgaste gradual. El objetivo del sindicalismo es evitar un paro general de corto plazo que agote los consensos sociales, articulando en su lugar un cronograma de acciones de fuerza que confluirá, eventualmente, en una gran medida de fuerza de alcance nacional.
El debut del triunvirato y el "modelo francés"
La reunión del Consejo Directivo estuvo comandada por el nuevo triunvirato de la central que integran Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo. Antes de ingresar al edificio, Jerónimo unificó el reclamo al advertir que las políticas de la Casa Rosada "excluyen a los trabajadores" y golpean de manera directa al empleo genuino y a la producción industrial nacional.
Para canalizar el descontento, la mesa chica resolvió estructurar un esquema de protesta inspirado en las recientes olas de movilizaciones de Francia:
Este formato metodológico reemplaza el tradicional paro de 24 horas por un entramado de medidas de fuerza sectoriales, rotativas y sostenidas en el tiempo para presionar al Poder Ejecutivo de forma escalonada.
El cronograma cegetista se desarrollará bajo tres fases estrictas:
Acciones de base: Realización de asambleas informativas sorpresivas y protestas segmentadas por rama de actividad.
Visibilización: Campañas de difusión pública y movilizaciones callejeras focalizadas.
Confluencia final: Una vez madurado el escenario político, el proceso decantará en un paro nacional acompañado de una masiva marcha federal.
Batalla en los tribunales y el horizonte político 2027
Más allá del despliegue en las calles, la CGT activará una fuerte contraofensiva en los tribunales federales para frenar la aplicación de la Ley de Modernización Laboral. El Consejo Directivo instruyó a cada sindicato afiliado a presentar amparos y recursos judiciales con un foco prioritario: blindar la "ultraactividad" de los convenios colectivos, garantizando que los derechos y cláusulas sigan vigentes una vez vencidas las paritarias.
En paralelo, la central comenzó el diseño de un programa político propio con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027, mientras repasa la ampliación de las denuncias ya radicadas ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por presunta vulneración de los derechos sindicales en el país.






