El Grupo L del Mundial se puso en marcha con un verdadero espectáculo de fútbol. Inglaterra y Croacia, los dos grandes candidatos a avanzar de fase en su zona, protagonizaron un choque de ida y vuelta que colmó todas las expectativas en Texas.
La apertura del marcador llegó desde los doce pasos. Tras una infracción de Luka Modric, el arquero Dominik Livakovic le contuvo el penal a Harry Kane en primera instancia, pero el VAR ordenó repetir la ejecución por adelantamiento. En la segunda oportunidad, el goleador inglés no perdonó.
Los conducidos por Zlatko Dalić reaccionaron superada la media hora de juego a través de un formidable remate desde afuera del área de Martin Baturina, decretando el empate transitorio tras una habilitación de Petar Sucic.
Antes del descanso, el partido se volvió frenético. A los 42 minutos, Kane ganó de cabeza a la salida de un tiro de esquina para firmar su doblete y alcanzar su décimo gol en mundiales, igualando la mítica marca de Gary Lineker. Sin embargo, en la última jugada de la etapa inicial, Petar Musa culminó una gran jugada colectiva para el 2-2 parcial.
En el complemento, el combinado de Tuchel inclinó la balanza a su favor. Jude Bellingham apareció en el inicio del segundo tiempo para poner el 3-2, en un pasaje del encuentro donde Livakovic se transformó en figura para sostener a los croatas.
A falta de cinco minutos para el cierre, los británicos sentenciaron la historia mediante un contragolpe letal: Bukayo Saka asistió a Marcus Rashford, quien enganchó dentro del área y definió con categoría contra el palo izquierdo para sellar el 4-2 definitivo.






