El Gobierno de Nepal revirtió su postura inicial y confirmó que autorizará el ingreso de equipos de rescate y especialistas internacionales para colaborar en las tareas de emergencia tras las devastadoras inundaciones repentinas en el norte del país. La decisión oficial se tomó en respuesta a la intensa presión diplomática ejercida por múltiples naciones que buscan hallar a sus ciudadanos en la zona del desastre.
A pesar de que las autoridades locales habían manifestado contar con los recursos necesarios para encarar la contingencia, la magnitud de la tragedia obligó a permitir el despliegue de personal técnico extranjero en áreas críticas. El apoyo internacional estará enfocado puntualmente en tres sectores: operaciones complejas de rescate en túneles de centrales hidroeléctricas, procesamiento de pruebas de ADN e identificación forense.
Los puntos centrales de la medida y las cifras de la catástrofe contemplan:
Población extranjera afectada: El balance citado por The Kathmandu Post registra más de 550 muertos y 977 desaparecidos, entre los que se contabilizan 517 ciudadanos extranjeros provenientes de 31 países (encabezados por India, Estados Unidos, Ucrania, Australia y Reino Unido).
Naciones autorizadas: India, China, Australia y Corea del Sur enviarán comitivas médicas y unidades de la Fuerza Nacional de Respuesta ante Desastres para operar en la región.
Foco de los rescates: Los operativos de búsqueda priorizarán catorce proyectos hidroeléctricos de los distritos de Rasuwa y Nuwakot, donde decenas de operarios quedaron atrapados bajo tierra.
El soporte internacional buscará suplir la saturación de los laboratorios locales y acelerar el reconocimiento de las víctimas a medida que avanzan las tareas de remoción de escombros y barro en las cuencas de los ríos Bhotekoshi y Trishuli.






