El mundo del espectáculo, el periodismo y la cultura nacional confluyeron en una jornada atravesada por el desconsuelo y la incredulidad. La sala velatoria ubicada sobre la Avenida Córdoba al 5080, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se transformó en el escenario de una masiva e íntima manifestación de afecto para despedir los restos de la conductora y actriz Ernestina Pais, quien falleció trágicamente a los 54 años de edad.
Abrazos, reencuentros y un respetuoso silencio
Desde las primeras horas del sepelio, las inmediaciones del lugar comenzaron a poblarse de familiares, amigos de la infancia y destacadas personalidades de la radio y la televisión que compartieron ciclos emblemáticos junto a ella. El clima dentro del recinto estuvo dominado por un respetuoso hermetismo político-institucional y por abrazos contenedores entre excompañeros de trabajo, quienes recordaron el carácter multifacético, la irreverencia y la enorme generosidad profesional que caracterizó la trayectoria de la menor de las hermanas Pais.
Flores blancas y coronas enviadas por productoras de televisión, canales de aire y entidades vinculadas al quehacer artístico adornaron el salón principal, reflejando el fuerte arraigo y el cariño sembrado por la animadora a lo largo de más de tres décadas en los medios de comunicación masivos.
Una huella imborrable en los medios nacionales
Hacia el cierre del velatorio, las muestras de congoja se trasladaron a las redes sociales y a las puertas del establecimiento, donde el público general también se acercó a manifestar sus condolencias a su círculo más íntimo. Los testimonios de sus colegas coincidieron en destacar su gran lucidez intelectual, su velocidad para el humor y su compromiso absoluto con cada proyecto que encaraba, dejando un vacío inmenso en el engranaje del entretenimiento argentino tras una partida tan abrupta como dolorosa.






