La historia de Nahuel Flores trascendó las fronteras de Santiago del Estero para conmover a miles de argentinos. Durante la movilización universitaria, su mensaje fue contundente: “Somos ocho hermanos, hijo de un peón de campo y de una ama de casa. Gracias a la beca residencia de la UNSE voy a ser ingeniero agrónomo”.
Nahuel es oriundo de Tres Cerros, un paraje rural del departamento Guasayán. Su camino hacia la educación no fue sencillo; su familia debió mudarse a la localidad de Lavalle para que él y sus hermanos pudieran cursar la secundaria, un servicio inexistente en su lugar de origen.
El rol clave de la UNSE
En diálogo con Radio Universidad, el joven, que hoy cursa la etapa final de su carrera y desarrolla una tesis sobre variedades de alfalfa resistentes al estrés salino, destacó la importancia de las políticas de bienestar estudiantil.
Obstáculos económicos: "No teníamos para alquilar", recordó sobre sus inicios.
La beca como motor: Nahuel fue tajante al afirmar que, sin el sistema de beca residencia de la UNSE, le habría sido imposible sostener sus estudios en la Capital.
Superación: Pese a provenir de un entorno con recursos limitados, el joven nunca abandonó su sueño de ser profesional.
Símbolo de la educación pública
La imagen del futuro ingeniero agrónomo se viralizó rápidamente, convirtiéndose en uno de los emblemas más potentes de la defensa de la universidad pública. Su testimonio no solo resalta el esfuerzo individual y familiar, sino también la función social de la universidad como herramienta de movilidad social ascendente.
Para Nahuel, el título que está próximo a obtener no es solo un logro personal, sino un triunfo colectivo que comenzó con el sacrificio de sus padres y se materializó gracias al acompañamiento del Estado y la educación superior gratuita.






