La eliminación del conjunto de Avellaneda caló hondo en los hinchas y el foco de las críticas se posó sobre el experimentado volante debido a una jugada puntual del segundo tiempo. Tras un pase filtrado de Matías Abaldo, el futbolista llegó exigido y definió de manera defectuosa, lo que despertó suspicacias en el entorno del club por su reciente y exitoso pasado en la institución rosarina, donde incluso recibió un homenaje antes del inicio del encuentro.
En su habitual espacio radial, el conductor Gustavo López analizó con dureza esa acción y sugirió que al jugador le faltaba festejar con su exequipo, cuestionando la displicencia al momento de resolver el único mano a mano que tuvo el equipo en el complemento. Ante la repercusión de estos dichos, el propio futbolista ensayó un descargo público asegurando que se le puede criticar el nivel técnico pero "de ir para atrás, nunca", detallando que su intención original era asistir a su compañero Gabriel Ávalos y que el balón le quedó largo al momento del impacto.
Sin embargo, el malestar del deportista no quedó en las declaraciones informales. Decidido a confrontar al comunicador, se apersonó en la puerta del medio de comunicación porteño justo en el momento en que finalizaba la transmisión. Integrantes del programa conducido por Marcelo Palacios presenciaron la escena desde el edificio y manifestaron su profunda preocupación por la violencia del encuentro. Según confirmaron diversas fuentes periodísticas, el cruce incluyó fuertes insultos cruzados y momentos de extrema tensión que obligaron a los compañeros de trabajo del periodista y a los custodios del lugar a interceder físicamente para separarlos, logrando evitar que la agresión verbal derivara en golpes de puño.






