El combinado nacional superó con éxito la última prueba futbolística en territorio norteamericano. En la antesala del certamen ecuménico, el director técnico Lionel Scaloni aprovechó el compromiso para aceitar el funcionamiento colectivo y otorgarle rodaje a sus principales figuras, ratificando las buenas sensaciones que arrastra el vigente campeón del mundo.
El partido comenzó de manera inmejorable para la Albiceleste, que rápidamente logró romper el cero en el marcador general. La frescura ofensiva de Valentín Barco le permitió a la Argentina ponerse en ventaja de forma tempranera. Sin embargo, a pesar del dominio territorial, el trámite del juego ingresó en una meseta y el arco rival comenzó a cerrarse para los atacantes nacionales.
Durante la segunda mitad, el desarrollo del partido ofreció las siguientes alternativas clave:
Scaloni dispuso el ingreso de los futbolistas habitualmente titulares para asegurar el ritmo de competencia.
El seleccionado argentino generó múltiples situaciones de peligro, pero chocó de forma consecutiva contra los palos del arco islandés.
El ingreso de Lionel Messi modificó por completo el panorama ofensivo, autogenerándose la jugada que derivó en una pena máxima.
El propio capitán Messi ejecutó con precisión el penal para estampar el 2 a 0 parcial.
Minutos más tarde, el astro rosarino condujo un contragolpe letal que culminó con una asistencia y la posterior definición de Thiago Almada para sellar el 3 a 0 definitivo.
Todo listo para el debut ante Argelia
Con este panorama ideal en el plano estrictamente deportivo, la delegación argentina ultimará los detalles logísticos en su búnker de concentración. Los cañones del cuerpo técnico ya apuntan formalmente hacia el debut en la fase de grupos de la Copa del Mundo, donde Argentina iniciará la defensa del título enfrentando a su par de Argelia.
La solvencia defensiva mostrada en Alabama y la vigencia intacta de su máxima figura le permiten al "modelo Scaloni" llegar en óptimas condiciones físicas y futbolísticas al torneo más importante del planeta, alimentando la ilusión de millones de fanáticos albicelestes.






