Las principales monedas de América Latina concluyeron la jornada de este lunes con resultados dispares y acumularon, en su mayoría, desvalorizaciones al cierre de agosto. La dinámica financiera estuvo condicionada por la cautela global derivada de los renovados choques militares entre Estados Unidos e Irán, sumado a las declaraciones de sesgo duro vertidas por el titular de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh.
La reactivación del conflicto bélico en Oriente Medio impulsó una suba superior al 2% en la cotización internacional del petróleo, reavivando las presiones inflacionarias tras seis meses de enfrentamientos. A la par, los inversores operaron con cautela a la espera del próximo informe de empleo estadounidense, un indicador clave para anticipar la decisión que tomará la Fed respecto del costo del crédito en septiembre.
El comportamiento registrado en los principales mercados cambiarios y bursátiles de la región comprende:
México: El peso cotizó con un avance diario del 0,2% (16,9959 por dólar) y se diferenció del resto de la región al acumular una suba mensual del 2%. La bolsa (S&P/BMV IPC) cedió un 0,08% en la jornada y cayó casi un 2% en el mes.
Brasil: El real avanzó un 0,28% en el día (5,1814 por dólar), registrando una pérdida mensual cercana al 2%. El índice Bovespa subió un 1,01% y redujo su retroceso de agosto al 0,32%.
Argentina: El peso interbancario se apreció un 0,23% (1.509 por dólar), pero cerró el mes con una baja del 1,52%. La bolsa (S&P Merval) ganó un 1,83% en la fecha, aunque arrastró una contracción mensual del 7,82%.
Colombia: El peso cayó un 0,41% (3.215 por dólar) debido a dudas sobre el escenario fiscal local y acumuló una depreciación mensual del 1,79%. El índice COLCAP cedió un 1,34%.
Chile y Perú: El peso chileno se deprecio un 0,39% (934 unidades por dólar) con una baja mensual del 0,56%, mientras que el IPSA perdió un 1,14%. Por su parte, el sol peruano retrocedió un 0,39% (3,37 por dólar) y la Bolsa de Lima cayó un 0,47%.
El comportamiento de los activos regionales reflejó el sesgo defensivo del capital internacional ante la perspectiva de tasas elevadas por más tiempo y el endurecimiento del contexto geopolítico mundial.






