Bajo el concepto de que la prevención y la consulta médica a tiempo salvan vidas, el doctor Daniel Serrano dialogó con el equipo del programa "A Primera Hora" sobre los síntomas que delatan un evento coronario. El especialista derribó mitos y enfatizó que, contra toda especulación popular, el abordaje clínico temprano es la única herramienta efectiva para modificar la evolución de un cuadro agudo.
El médico explicó con criterio didáctico que un infarto de miocardio es un suceso que se produce por la obstrucción de una arteria coronaria. Sin embargo, aclaró que las manifestaciones físicas varían de forma notable según la localización exacta del bloqueo:
Infarto proximal: Ocurre en el nacimiento de la arteria. Al comprometer una zona mucho más grande del músculo cardíaco, suele dar origen a eventos masivos de extrema gravedad.
Infarto distal: Se produce cuando la arteria ya ha completado un recorrido importante y ha emitido ramas colaterales. Cuando afecta la arteria coronaria derecha en su tramo distal, suele confundirse frecuentemente con un fuerte malestar digestivo.
Las diferencias de género en la manifestación del dolor
Uno de los puntos más alarmantes expuestos por el doctor Serrano radica en cómo influye el sexo del paciente en la percepción del ataque. En las mujeres, el infarto tiende a ser significativamente menos sintomático o a manifestarse con signos atípicos, lo que genera que se llegue más tarde a los servicios de guardia. Esta falta de claridad en los dolores específicos explica por qué las estadísticas registran una mayor prevalencia de mortalidad por infarto en mujeres, especialmente jóvenes.
Por otra parte, el especialista sumó otra variante de cuidado: los pacientes que padecen diabetes. En estas personas suele desarrollarse el denominado "infarto silente" o silencioso, un cuadro clínico que no presenta ningún tipo de dolor y que representa un serio peligro si no se realiza un monitoreo preventivo continuo.
Los síntomas clásicos: la "pata de elefante"
En los cuadros habituales, el infarto se identifica por un fuerte dolor opresivo en el pecho, descrito popularmente por los pacientes como la presión de la "pata de un elefante". Esta señal inequívoca suele estar acompañada por una marcada dificultad para respirar (disnea) y una irradiación del dolor hacia el brazo izquierdo o hacia la zona de la mandíbula.
La urgencia del diagnóstico precoz y el valor del dolor
El doctor Serrano reclamó la importancia extrema de acudir de inmediato a un centro médico ante la mínima sospecha, puesto que un diagnóstico precoz permite administrar con rapidez drogas específicas diseñadas para disolver el coágulo que obstruye la arteria, limitando el daño residual en el corazón.
Para concluir, el profesional reflexionó sobre la intensidad del sufrimiento físico en estos casos: "El infarto está catalogado en la medicina entre los cuatro o cinco dolores más severos e impactantes que existen, a la par de la pancreatitis aguda, el cólico renal o el parto. Sin embargo, mientras el dolor del parto está asociado cultural y biológicamente a la continuidad de la vida y el nacimiento, el dolor del infarto se asocia de forma directa a la inminencia de la muerte. Por esa razón, quien ha sobrevivido a un infarto no se olvida jamás de ese dolor que lo acompañó", concluyó.






