El escenario futbolístico en Boedo sufrió un cambio radical tras la salida de Gustavo Álvarez. Cuando la contratación de Iker Muniain parecía un hecho tras alcanzarse un acuerdo verbal, la operación se derrumbó por completo al salir a la luz que el exfutbolista europeo no cuenta con la licencia habilitante obligatoria para ejercer la dirección técnica en la Primera División de Argentina.
A este severo inconveniente burocrático se añadieron marcadas discrepancias financieras con el club Salamanca. Los españoles exigían un resarcimiento económico para destrabar la salida del entrenador, mientras que la dirigencia del Ciclón sostenía la existencia de una cláusula de rescisión automática y gratuita, conflicto que volvió inviable la llegada del español pese a que tenía las valijas listas para viajar a Buenos Aires.
Ante el colapso de las gestiones internacionales, los directivos Guillermo Franco y Martín Saric retomaron de inmediato los contactos formales con Néstor Gorosito, cuyo entendimiento de palabra ya está prácticamente cerrado y se espera que sea presentado de manera oficial durante la jornada del miércoles.
El regreso de un referente tras dos décadas
Esta designación marcará el inicio del segundo ciclo de "Pipo" sentado en el banco de suplentes del Nuevo Gasómetro, un lugar que conoce a la perfección tanto en su etapa de pantalones cortos como en su rol estratégico:
Estadísticas previas: El experimentado director técnico comandó tácticamente al plantel profesional durante la temporada 2003/2004, logrando el subcampeonato del Torneo Apertura antes de ceder su puesto a Héctor Veira.
Plan de contingencia: La opción de Gorosito avanzó a paso firme luego de que la institución recibiera las negativas de Ramón Díaz y de otros entrenadores de renombre que habían sido sondeados al inicio del mercado de pases.






