La ciudad de Loreto se viste de fiesta este miércoles 15 de julio para conmemorar su 142° aniversario. En una jornada que combina tradición y futuro, la comunidad celebra su historia institucional —que inició bajo el nombre de Villa San Martín— junto a una serie de transformaciones estructurales que buscan devolverle el brillo a la "Capital del Rosquete".
Agenda de festejos
La Municipalidad de Loreto, bajo la gestión del intendente Prof. Ramón González, preparó una jornada central para la comunidad:
09:00 hs: Misa del Pueblo en la parroquia Nuestra Señora de Loreto.
11:00 hs: Acto protocolar y desfile cívico-militar con la participación del Ejército Argentino en la plaza principal.
Estas actividades cierran un mes cargado de eventos deportivos, torneos interbarriales y ferias de emprendedores que han dinamizado la economía local y fortalecido el sentido de pertenencia de los loretanos.
Renovación urbana y crecimiento
El intendente González destacó el esfuerzo municipal en la revalorización de los espacios públicos, subrayando que "el mejor regalo que podemos hacerle a Loreto es una ciudad ordenada, limpia, en paz social y en pleno crecimiento". Entre las mejoras principales se destacan:
Intensificación de operativos de limpieza integral.
Perfilado de calles en barrios periféricos.
Instalación de alumbrado público con tecnología LED, garantizando mayor seguridad y confort para los vecinos y visitantes.
Loreto: una tierra de historia nacional
Más allá de su presente, Loreto es un pilar fundamental en la construcción de la identidad argentina. Su territorio es testigo de hitos ineludibles:
Legado histórico: Es cuna de las raíces maternas de Manuel Belgrano y sitio de paso del General José de San Martín.
Independencia: La ciudad es el lugar que vio nacer y cobija los restos del prócer Pedro Francisco de Uriarte, congresal de 1816.
Raíces profundas: Su origen se remonta al asentamiento prehispánico Llajta Mauca (pueblo viejo) de los Tonocotés y a su importancia como posta del Camino Real hacia el Alto Perú desde 1755.
Hoy, la ciudad no solo celebra su decreto fundacional, sino también la vigencia de una cultura viva que trasciende generaciones, consolidándose como un faro de tradición y desarrollo en el corazón de Santiago del Estero.






