En el marco del Día del Bombero Forestal, una fecha instaurada a nivel internacional en memoria de combatientes fallecidos en Australia, Luis Ataide dialogó con el programa ADN de Radio LV11. El especialista, quien se desempeña como referente provincial ante la Nación desde el año 2013, explicó las particularidades de una profesión que requiere una formación técnica específica y equipamiento adaptado para terrenos de difícil acceso.
“Nosotros somos brigadistas combatientes de incendios forestales. El bombero estructural tiene una función diferente; a nosotros nos cambia la capacitación, las herramientas, la ropa y los vehículos”, señaló Ataide. El cuerpo que dirige depende de la Dirección General de Bosques y Fauna del Ministerio de la Producción, y cuenta con bases estratégicas en Ojo de Agua, La Valle y el departamento Copo.
Durante la entrevista, recordó las intervenciones del cuerpo santiagueño en grandes siniestros nacionales, como los incendios en Aluminé (Neuquén), el Parque Nacional Iberá (Corrientes), Chubut y, más recientemente, en la provincia de Córdoba.
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El potencial aéreo de Santiago del Estero
Uno de los puntos destacados por Ataide fue la infraestructura con la que cuenta la provincia para el ataque rápido de focos ígneos. "Santiago tiene el privilegio de contar con medios aéreos propios, como el Air Tractor que carga 3.000 litros y puede operar en pistas de tierra, y el Boeing con capacidad de 14.000 litros", detalló. En este sentido, adelantó que solicitará capacitaciones específicas de seguridad para el trabajo con medios aéreos.
El brigadista remarcó que, aunque el cuerpo provincial es eficiente, la inmensidad del territorio santiagueño exige una coordinación estrecha con la Federación de Bomberos, cuyos cuarteles en el interior se están capacitando y equipando para actuar como primera respuesta en incendios forestales cercanos a sus zonas de influencia.
Prevención y trayectoria
Fuera de la temporada de riesgo, que en la provincia se extiende desde junio hasta fines de noviembre, el personal se dedica a campañas de prevención. “Damos charlas en colegios, a productores y en eventos públicos; la prevención es fundamental para evitar las quemas que luego se descontrolan”, afirmó Ataide, quien lleva 43 años como guardabosque y 20 años como brigadista.
Con dos décadas de experiencia y capacitaciones internacionales en su haber, el profesional subrayó que la labor de monte es exclusiva para quienes están preparados para enfrentar la naturaleza: "Si se quema una casa, colaboramos en el enfriamiento, pero no es nuestra especialidad. Lo nuestro es el incendio de monte y para eso nos preparamos cada día".






