El ministro de Economía, Luis Caputo, rompió el silencio sobre la situación judicial que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y brindó un firme respaldo a la postura adoptada por el presidente Javier Milei. En una entrevista televisiva, el funcionario minimizó el impacto político de las denuncias por presuntas irregularidades patrimoniales del vocero y centró su defensa en la convicción del mandatario nacional.
"Él piensa que Manuel es una persona honesta y lo defiende como tal", argumentó Caputo, quien además confesó que la actitud de Milei le brinda tranquilidad al resto del gabinete. Según el ministro, el respaldo presidencial funciona como una garantía ante posibles situaciones similares que puedan enfrentar otros integrantes del equipo de gobierno en el futuro.
Sin impacto en los mercados
Para el titular de Hacienda, el "caso Adorni" no representa un riesgo para la estabilidad económica ni para el flujo de inversiones. Caputo sostuvo que, a diferencia de gestiones anteriores, la Argentina ha logrado separar la gestión financiera de los "ruidos" de la política tradicional.
“El riesgo país está en mínimos y nadie va a dejar de invertir en la Argentina por la declaración jurada de Adorni”, sentenció, subrayando que el programa económico actual es lo suficientemente sólido como para resistir controversias administrativas de este tipo. Según su visión, el país se encamina a funcionar como una nación "normal", alejándose de las crisis recurrentes del pasado.
Promesas de crecimiento para junio
Más allá de la coyuntura política, Caputo renovó sus proyecciones optimistas sobre la actividad económica. El ministro aseguró que el piso de la recesión ya fue superado y que indicadores clave en sectores como la industria y la construcción están comenzando a mostrar signos positivos de recuperación.
“Estamos en un proceso de recuperación. A partir de junio se vienen los mejores meses”, vaticinó el funcionario, reforzando la teoría de una salida de la crisis en forma de "V". Con estas declaraciones, el Gobierno busca encapsular el conflicto interno y mantener el foco en la agenda económica de cara al segundo semestre del año.






