El crimen que conmociona al sur del país ha tomado un rumbo inesperado. Según determinaron los peritos policiales en las últimas horas, el presunto asesino no utilizó un descampado para ocultar el cuerpo, sino que llevó adelante la macabra tarea dentro del predio de un complejo de viviendas, específicamente en la zona de parrillas.
A pesar de que el autor del hecho realizó un operativo de limpieza para eliminar rastros de sangre, el uso de luminol y luz ultravioleta fue clave. Los investigadores detectaron una importante cantidad de manchas hemáticas invisibles al ojo humano, confirmando que ese fue el escenario del asesinato.
Hallazgo en un pozo ciego
De acuerdo con el expediente judicial a cargo del juez Gerardo Giménez, los restos de la víctima fueron colocados en bolsas de consorcio. Parte de ellos fueron localizados en un pozo ciego dentro del mismo predio.
El hallazgo se desencadenó tras reconstruir las últimas horas del jubilado, quien había sido visto por última vez en un casino céntrico de la ciudad junto al principal sospechoso, quien actualmente se encuentra detenido.
Hipótesis y móvil económico
La justicia trabaja sobre una hipótesis central vinculada al dinero. Se sospecha que el móvil del crimen fue una indemnización millonaria que el jubilado había cobrado recientemente tras retirarse de una empresa petrolera.
Tortura: Los investigadores no descartan que la víctima haya sido torturada antes de morir para obtener información sobre el dinero.
Autopsia: El médico forense Francisco Echandí está a cargo de los exámenes para determinar la data precisa y la causa de la muerte.
Posibles cómplices: Aunque el acusado afirma haber actuado solo, el juez Giménez investiga si hubo más participantes debido a la complejidad que implicó el traslado y el ocultamiento de los restos.
El caso mantiene en vilo a la comunidad, mientras se espera que las pericias accidentológicas y de ADN terminen de cerrar el círculo sobre los responsables de este cruento episodio.






