¿Cómo se imagina un niño dentro de diez o quince años? ¿Qué quiere aprender? ¿Qué sueña con ser? Esas preguntas que pueden parecer sencillas son el punto de partida de “Mi Voz, Mi Futuro”, la próxima jornada que prepara la Asociación Civil Esperanzadas junto a la Fundación Niño de Ángel, como parte de un trabajo comunitario que busca generar espacios de escucha, participación y acompañamiento.
Las trabajadoras sociales Eugenia Cisneros y Sofía Agustina López visitaron los estudios de Radio LV11 y dialogaron con ADN de Radio sobre la tarea que llevan adelante con niños, adolescentes, jóvenes y familias, principalmente en La Banda, aunque también mediante acciones que alcanzan distintos puntos del interior provincial.
La Asociación Civil Esperanzadas está conformada por jóvenes que desarrollan diferentes actividades dentro de la Fundación Niño de Ángel. Durante este año ya realizaron alrededor de seis jornadas, cada una enfocada en distintas temáticas, pero con un denominador común: trabajar desde la prevención y ofrecer herramientas que permitan fortalecer los proyectos de vida.
“Mi Voz, Mi Futuro”: escuchar qué sueñan los chicos
La próxima experiencia llevará el nombre de “Mi Voz, Mi Futuro” y estará destinada especialmente a niños, niñas y adolescentes.
Cisneros explicó que la iniciativa se encuentra enmarcada en la Ley Federal de Trabajo Social N° 27.072 y busca que los participantes no sean solamente receptores de las actividades, sino protagonistas.
La jornada tendrá diferentes consignas. Una de ellas será “Así me veo en mi futuro”, donde los chicos podrán escribir o dibujar cómo se imaginan cuando sean grandes. Otra será “Mi sueño, mi proyecto”, pensada para que expresen aquello que les gustaría aprender, hacer o conseguir.
También habrá un espacio denominado “Mi voz también cuenta”, donde serán los propios participantes quienes podrán proponer qué actividades quieren realizar en próximos encuentros.
“La participación de ellos tiene que ser desde ambos lados”, explicó Cisneros.
Las profesionales contaron que este tipo de experiencias ya permitió descubrir cuáles son algunos de los sueños que aparecen entre los más pequeños.
“Ellos se dibujaban como profesionales: policías, gendarmes, doctores, maestras. Ya tienen una proyección mental de lo que les gustaría”, relató Eugenia.
Para las trabajadoras sociales, allí aparece precisamente uno de los sentidos centrales de su intervención: acompañar esas aspiraciones y ayudar a que los chicos puedan reconocer posibilidades para construir su propio futuro.
Un lugar de encuentro que va más allá de una merienda
Sofía Agustina López explicó que la Fundación Niño de Ángel funciona en La Banda y recibe a una población diversa, desde niños y adolescentes hasta madres jóvenes, familias y adultos mayores.
La intención, señaló, es que el lugar pueda convertirse en mucho más que un merendero.
“Tratamos de poder afianzar estos lazos comunitarios, hacer que nuestro merendero, que nuestra asociación, sea un lugar de encuentro, un lugar de escucha”, expresó.
Además de las jornadas socioeducativas, articulan con la Fundación Banco de Alimentos para brindar viandas a familias que las necesitan.
También trabajan vinculados al programa provincial de viviendas sociales, destinado a familias que necesitan mejorar sus condiciones habitacionales y avanzar en la erradicación de viviendas precarias.
Según explicaron durante la entrevista, este acompañamiento no se limita a La Banda, sino que permitió realizar intervenciones en diferentes localidades del interior provincial.
Cuando los propios chicos preguntan cuándo vuelven
Uno de los indicadores que más valoran las profesionales no aparece necesariamente en una estadística. Después de cada actividad, son los propios participantes quienes comienzan a preguntar por el próximo encuentro.
“En cada jornada ellos vienen con ‘¿cuándo es la otra?, ¿qué fecha nos toca volver?’”, contaron.
También descubrieron que muchas veces las actividades más sencillas terminan generando una respuesta especialmente positiva. El deporte, las manualidades y las propuestas que permiten compartir con otros están entre las preferidas.
Incluso organizaron un partido de fútbol que terminó convirtiéndose en una de las experiencias que los jóvenes pidieron repetir.
Detrás de esas actividades existe un objetivo profesional más amplio: generar espacios para que niños y adolescentes utilicen su tiempo libre de manera positiva, fortalezcan vínculos y encuentren adultos dispuestos a escucharlos.
“El objetivo general de nosotras es poder brindar un espacio en el que ellos sientan la confianza de poder asistir, poder contarnos”, resumió López.
Una jornada para que puedan decir “esto quiero para mí”
“Mi Voz, Mi Futuro” se encuentra actualmente en etapa de planificación y está prevista para dentro de aproximadamente 15 días, según anticiparon durante su paso por Radio LV11.
La propuesta continuará una línea que Esperanzadas viene desarrollando durante todo el año: no concentrarse únicamente en las problemáticas que atraviesan a una comunidad, sino también trabajar sobre la prevención, las capacidades y las posibilidades de quienes forman parte de ella.
En definitiva, detrás de dibujos, juegos, conversaciones o un partido de fútbol aparece una idea mucho más profunda: que cada chico encuentre un espacio donde pueda decir qué sueña para su futuro y, sobre todo, sentir que alguien está dispuesto a escucharlo y acompañarlo.






