El fútbol del Viejo Continente se rindió ante los pies de los campeones del mundo. En una final electrizante disputada este miércoles en el imponente estadio Beşiktaş Park de Estambul, Turquía, el Aston Villa ratificó su extraordinario presente futbolístico y se coronó campeón de la UEFA Europa League al derrotar con un inapelable 3 a 0 al Friburgo de Alemania.
El equipo conducido estratégicamente por el español Unai Emery asumió la responsabilidad del protagonismo desde el pitazo inicial, imponiendo condiciones físicas y tácticas en el mediocampo. La paridad se rompió a los 41 minutos del primer tiempo, cuando el volante belga Youri Tielemans capitalizó una gran jugada colectiva para estampar el 1 a 0. Lejos de replegarse, los "Villanos" estiraron la ventaja en tiempo de descuento (45+3') gracias a una fantástica aparición del argentino Emiliano Buendía, quien definió con jerarquía para decretar el 2 a 0 antes del descanso.
Presencia argentina en lo más alto de Europa:
La gran final continental tuvo un marcado ADN albiceleste que resultó determinante para la obtención del título:
Emiliano "Dibu" Martínez: El arquero de la Selección Argentina completó los 90 minutos brindando una seguridad absoluta bajo los tres palos, descolgando centros complejos y liderando la última línea para firmar una nueva valla invicta en su cuenta personal.
Emiliano Buendía: Además de marcar el gol clave que sentenció la tranquilidad de su equipo antes de irse a los vestuarios, se transformó en la manija creativa del ataque inglés, pidiendo la pelota constantemente y rompiendo las líneas defensivas del conjunto teutón.
En el complemento, el desarrollo del juego no sufrió modificaciones. A los 58 minutos, el juvenil Morgan Rogers anotó el tercero tras una réplica letal, sepultando las débiles respuestas anímicas y futbolísticas del elenco alemán. A partir de allí, el conjunto de Birmingham se dedicó a mover el balón, hacer correr el reloj y cuidar las piernas ante la algarabía de los miles de fanáticos británicos que se trasladaron hasta territorio turco.
Esta conquista adquiere ribetes históricos y emotivos para la institución de Inglaterra. Tuvieron que pasar 44 años para que el Aston Villa volviera a gritar campeón a nivel internacional, emulando la mítica época dorada de 1982, cuando alzaron la Copa de Europa (actual Champions League) tras vencer al Bayern Múnich y la posterior Supercopa de Europa ante el Barcelona. Con las banderas argentinas flameando en el podio, el León de Birmingham escribe una página dorada en su rica historia moderna y saca boleto directo a la elite mundial.






