Las citas mundialistas de la FIFA siempre regalan decenas de historias de hinchas que realizan sacrificios impensados con el único objetivo de alentar a la Selección Argentina. Sin embargo, las travesías también esconden un lado amargo: el de aquellos que lo entregan todo y, por reveses del destino o exigencias de la burocracia internacional, se quedan en la puerta del sueño. Ese es el dramático caso de Matías Villarruel, un fanático cordobés que pedaleó más de 6 mil kilómetros y cruzó 11 países, pero no logró ingresar a Estados Unidos para presenciar el Mundial 2026.
De la gloria en Qatar 2022 a la rebeldía en las rutas americanas
Matías es uno de los miembros fundadores de "Todo a pedal", un grupo de ciclistas aventureros que ya había hecho historia grande al recorrer África y Medio Oriente durante seis meses para decir presente en el Mundial de Qatar 2022. Con ese valioso bagaje sobre sus hombros, en marzo de este año el equipo decidió volver a las rutas con la meta fija en la Copa del Mundo organizada en conjunto por Estados Unidos, México y Canadá.
La gran travesía continental tenía fecha de inicio para el 30 de abril. No obstante, días antes de la partida, el cordobés recibió una pésima noticia: la embajada norteamericana rechazó su solicitud de visa. "Fue un bajón. Yo ya había ido al Mundial anterior y soy muy fanático de Lionel Messi, así que decidí salir a la ruta igual con los chicos porque me apasiona viajar", relató el protagonista, quien tomó la decisión como un acto de rebeldía constructiva, prometiéndose llegar hasta donde las fronteras se lo permitieran.
Un insólito descuido en Migraciones que sepultó la ilusión
A lo largo del extenuante trayecto, sus seguidores en redes sociales le sugirieron que intentara tramitar el visado estadounidense en una delegación consular de otro país. Con esa luz de esperanza, Villarruel consiguió un turno legal en la ciudad de Quito, Ecuador, programado para el pasado 15 de junio. Tras recorrer los 6 mil kilómetros junto a sus compañeros de ruta —Lucas, Leandro y Silvio—, el ciclista frenó su marcha en Guatemala y tomó un vuelo hacia la capital ecuatoriana para cumplir con el papeleo y reincorporarse luego al grupo en Norteamérica.
Sin embargo, al momento de aterrizar en suelo ecuatoriano, la ilusión se desmoronó por completo debido a un inesperado descuido administrativo. "En el mostrador de Migraciones me dijeron que no podía entrar al país porque en mi paso anterior no había quedado registrada la marca de salida. Fue un error netamente nuestro" confesó con hidalguía el ciclista. A pesar de exhibir sus vlogs de viaje y explicar detalladamente que la omisión no había sido intencional, las autoridades resultaron inflexibles: le aplicaron una prohibición de ingreso a Ecuador por el término de un año, lo que le hizo perder de forma automática el ansiado turno consular.
Balance de una hazaña inolvidable a pesar de la tristeza
Este insospechado traspié fronterizo marcó el punto final definitivo para su travesía mundialista. "Siento una mezcla de tristeza y enojo. No solo por mi situación particular, sino por un montón de gente que puso todo para ir y lamentablemente no pudo", expresó emocionado.
A pesar del trago amargo, el deportista cordobés eligió rescatar el valor humano de la proeza física: "Más allá de todo, estoy muy contento y orgulloso de haber pedaleado todos esos miles de kilómetros. Si me rendía ante el primer rechazo en la Argentina, me hubiera perdido la oportunidad de conocer paisajes maravillosos y personas increíbles en todo el continente", concluyó.






