A pesar de que el deceso ocurrió el pasado 25 de junio, los detalles de su partida trascendieron públicamente en las últimas horas, motivando múltiples homenajes por parte de instituciones sociales y pobladores locales. Nacida en el año 1917, Ainó se consolidó como una verdadera referente de la identidad cultural pampeana. Era hija de Félix “El Indio” Ainó, recordado popularmente como uno de los últimos gauchos matreros de la geografía provincial.
Su infancia y juventud estuvieron entrelazadas con las crónicas populares del siglo pasado. Laurentina era ahijada de bautismo del mítico bandolero Juan Bautista Bairoletto. En sus testimonios públicos, solía evocar las extensas jornadas de su niñez en las que custodiaba los descansos de su padre y de su padrino, actuando como vigía ante los frecuentes patrullajes de la policía de territorio de aquella época.
Una vida de vitalidad y superación médica
La vecina de Telén conformó una extensa descendencia compuesta por 16 hijos y fue ampliamente conocida en el departamento Loventué por su pericia y dinamismo. Una de las anécdotas más replicadas por los pobladores recuerda que la mujer condujo su propia motocicleta por el ejido urbano hasta los 100 años, haciendo gala de una lucidez y un estado físico excepcionales.
En el año 2021, su fortaleza biológica cobró notoriedad científica al vencer un cuadro severo de COVID-19 a la edad de 104 años. Al ser consultada sobre los secretos de su longevidad, explicaba de forma recurrente que basaba su bienestar en una conducta estricta: nunca había consumido bebidas alcohólicas y el único alimento que evitaba era la sal, una rutina que mantuvo inalterable hasta sus últimos meses.






