En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el licenciado en Psicología Javier Alejandro Gallar dialogó con ADN de Radio por LV11 y dejó un mensaje central: una conducta suicida no puede explicarse a partir de una única causa y cualquier manifestación de sufrimiento debe ser escuchada y atendida. También derribó algunos de los mitos más frecuentes y remarcó que la prevención requiere del compromiso de toda la sociedad.
Gallar explicó que, si bien la jornada internacional se conmemora cada 10 de septiembre, las actividades de concientización y prevención se extenderán durante el mes.
Uno de los primeros conceptos que buscó dejar en claro fue la complejidad de la problemática.
“Es una problemática multivariable, multifactorial. No depende únicamente de una única causa”, explicó.
Según desarrolló, pueden intervenir factores psicológicos, biológicos, sociales, económicos y culturales, entre otros. Por eso, advirtió sobre el riesgo de intentar explicar una conducta suicida exclusivamente a partir de un acontecimiento puntual.
Hablar y escuchar también forman parte de la prevención
Durante la entrevista, Gallar puso especial énfasis en la posibilidad de expresar el sufrimiento y encontrar a alguien dispuesto a escuchar.
“El hablar hace que un sujeto que está atravesando una problemática en particular, un sufrimiento o un padecimiento, pueda canalizar estas cuestiones mediante la palabra”, señaló.
En ese punto también abordó el papel que actualmente tienen las redes sociales y el mundo digital.
Según explicó, las plataformas pueden contribuir al aislamiento cuando reemplazan determinados vínculos presenciales, pero también pueden transformarse en una herramienta para comunicar un padecimiento, pedir ayuda o detectar situaciones que requieren atención.
Para Gallar, por lo tanto, el punto central está en cómo se utilizan esas herramientas y en la capacidad del entorno para responder cuando alguien manifiesta que está atravesando una situación difícil.
Entre los factores que requieren especial atención mencionó antecedentes de padecimientos de salud mental, aislamiento, consumos problemáticos, interrupciones abruptas de actividades habituales y dificultades en los ámbitos familiar, educativo, laboral o social.
Ninguna de estas situaciones permite por sí sola determinar que una persona intentará quitarse la vida, pero pueden constituir elementos que ameriten escucha, acompañamiento y consulta profesional, especialmente cuando aparecen junto con expresiones de desesperanza o ideas suicidas.
“El que avisa no lo hace” es un mito
Uno de los momentos más importantes de la entrevista llegó cuando se puso sobre la mesa una frase todavía muy instalada socialmente: “El que avisa no se suicida”.
Gallar fue contundente al respecto.
“Es más un mito”, respondió.
El psicólogo explicó que cuando alguien manifiesta que piensa en hacerse daño o expresa ideas relacionadas con el suicidio, no debe interpretarse automáticamente como una búsqueda de atención ni minimizarse lo que está diciendo.
“Alguien que dice ‘me voy a matar’ puede ser que lo haga o no. En definitiva, nos está mostrando discursivamente que va a tender a una conducta autolesiva”, explicó durante ADN de Radio.
Por eso, el mensaje preventivo es claro: una manifestación de este tipo debe tomarse seriamente y habilitar una instancia de escucha y búsqueda de ayuda profesional.
Ni valentía ni cobardía
Gallar también rechazó otro concepto que suele aparecer alrededor del suicidio: asociarlo con la valentía o la cobardía de una persona.
“No es que sea ni cobarde ni valiente. Está atravesando un sufrimiento que le es imposible soportar”, señaló.
Desde esa perspectiva, pidió evitar juicios sobre quien atraviesa una crisis y concentrarse en detectar el padecimiento y construir posibilidades de acompañamiento.
También señaló que algunas personas pueden expresar verbalmente lo que les ocurre, mientras que en otras pueden aparecer cambios en su vida cotidiana, aislamiento o interrupciones de actividades que antes sostenían.
La clave, insistió, está en que el entorno pueda advertir que algo está ocurriendo y no dejar a la persona sola frente a ese sufrimiento.
La prevención no depende solamente del sistema de salud
Otro de los conceptos centrales que dejó Gallar fue que la prevención del suicidio no puede quedar exclusivamente en manos de psicólogos, médicos u hospitales.
“Esto es responsabilidad de toda la sociedad”, sostuvo.
En esa red incluyó a las familias, las escuelas, los grupos de amigos, los barrios, los clubes sociales y deportivos, los espacios laborales y las instituciones sanitarias.
El profesional explicó que durante septiembre están previstas charlas y actividades de concientización en distintos puntos de Santiago del Estero, con el objetivo de ampliar la conversación sobre salud mental y prevención.
La premisa, sostuvo, es que el sufrimiento no quede reducido a un problema individual, sino que pueda encontrar espacios donde ser escuchado y abordado.
Ante una situación de riesgo
Si una persona expresa deseos de morir, manifiesta que piensa hacerse daño o atraviesa una crisis emocional intensa, es importante tomarlo en serio, escuchar sin juzgar y buscar ayuda profesional.
Ante un riesgo inmediato, no se debe dejar sola a la persona y corresponde recurrir a un servicio de emergencias o a la guardia de salud más cercana.






