La realidad financiera actual impacta de lleno en la estabilidad emocional de la comunidad. En diálogo exclusivo con Radio LV11, la radio de los santiagueños, la psicóloga Emily Azar desglosó el comportamiento de los ciudadanos frente a la constante inestabilidad de los recursos. “Nos encontramos en situaciones muy difíciles en las que se ha tergiversado lo que es la necesidad. En un mundo tan mercantilizado, las cosas que no son necesarias se vuelven necesarias para el psiquismo”, advirtió la especialista, invitando a revisar constantemente el estilo de vida que se intenta solventar.
Azar precisó que el eje del problema no reside únicamente en la cantidad de dinero que ingresa a un hogar, sino en la relación que el sujeto establece con sus consumos. Para graficarlo, recordó estudios longitudinales de personas que ganaron la lotería y a los cinco años se encontraban en bancarrota. “Importa la situación económica y los números son fríos, pero las emociones son un poco más calientes en relación a cómo uno actúa”, sentenció, al tiempo que remarcó que el 99% de las decisiones de compra son netamente emocionales.
El peso de las redes y la frustración
Consultada sobre el rol de las plataformas digitales en los hábitos modernos, la licenciada explicó que la exposición al éxito ajeno existió siempre, pero el peligro actual radica en la repetición algorítmica.
Se percibe e idealiza un estilo de vida impuesto desde afuera como "lo mejor" o "lo ideal".
No poder acceder a determinados bienes de marca o estatus genera una frustración extrema y repetitiva.
En muchos casos, esta parálisis anula por completo el aspecto de la creatividad y la capacidad de resiliencia del individuo.
Por otra parte, la psicóloga identificó que la franja etaria que mayormente padece la incertidumbre del futuro en el plano laboral y previsional se ubica entre los 40 y los 60 años. "Es una etapa donde la persona se pregunta legítimamente por su jubilación y su destino. El problema es cuando esa anticipación se vivencia con angustia de manera cotidiana".
Alertas ante el distrés crónico
El tramo más complejo de la entrevista se centró en las consecuencias extremas de las deudas y la escasez, que muchas veces arrastran a las personas a situaciones de desesperanza absoluta y pensamientos trágicos.
“Cuando se llega a niveles de estrés tan elevados, estamos hablando de un distrés crónico. El individuo se siente ahorcado con los números y es allí donde se maneja muchísimo la idea de muerte. Esto ocurre por un agotamiento validado y, fundamentalmente, por la falta de estrategias diferentes para resolver el problema, intentando salir adelante en absoluta soledad”, detalló con preocupación.
Finalmente, la licenciada Azar marcó una diferencia clave para encender alarmas de ayuda temprana: “Una cosa es la idea de muerte, otra es la planificación y otra el intento. Tener la idea ya nos está avisando que en algo nos estamos desbordando y que es el momento exacto para buscar ayuda profesional”. Concluyó ponderando la importancia de la educación financiera, el propósito de vida y el rescate de la creatividad por sobre el consumo mercantil para recuperar el bienestar general.






