La vida de Eduardo Grooh Riemersma, popularmente conocido como “El Polaco”, estuvo guiada por una vocación de servicio nacida tras una vivencia límite. Luego de sobrevivir a un devastador accidente automovilístico en 1998 que lo mantuvo en coma y requirió un año de rehabilitación, el proteccionista reorientó sus prioridades personales hacia el compromiso social y el cuidado animal en Santiago del Estero.
Su destino dio un giro definitivo tras adoptar a "Beethoven", un cachorro mestizo que resultó ser el único sobreviviente de su camada tras ser atropellados por un camión. Al encontrar un paralelismo entre la historia del animal y su propia superación médica, Riemersma decidió dedicar su tiempo y recursos a la búsqueda, asistencia y recuperación de perros en situación de calle o maltrato extremo.
Los pilares que consolidaron su trayectoria en el proteccionismo local incluyen:
Origen de su labor: La adopción de Beethoven en la zona rural santiagueña impulsó el inicio de sus primeros operativos de rescate de animales desamparados.
Consolidación del refugio: Su actividad constante dio origen al Refugio El Montecito de los Canichones, espacio donde albergó, curó y alimentó a cientos de ejemplares a lo largo de los años.
Impacto social: Transformó su experiencia personal de supervivencia en una causa comunitaria que lo posicionó como uno de los máximos referentes del proteccionismo en la provincia.
La partida física de Eduardo "El Polaco" Riemersma deja una huella profunda en la sociedad santiagueña, que lo recuerda por su incansable dedicación a brindar segundas oportunidades a los animales vulnerables.






