Proteínas incorporadas prácticamente a cualquier producto, alimentos funcionales, probióticos, prebióticos y opciones que prometen resolver una comida en cuestión de minutos. La industria alimentaria cambia rápidamente y las redes sociales multiplican todavía más las tendencias. Pero, ¿todo lo que se presenta como saludable realmente lo es? La licenciada en Nutrición Melani Manfredi visitó ADN de Radio, por Radio LV11, y dejó algunas claves para aprender a elegir sin caer en los extremos.
La profesional regresó recientemente de una importante exposición nacional que reúne a fabricantes, proveedores, distribuidores, laboratorios, dietéticas y otros actores vinculados con la alimentación y el bienestar.
Manfredi participó del encuentro como profesional y también desde su experiencia al frente de una dietética en Santiago del Estero, y aseguró que una tendencia sobresalió claramente entre las novedades presentadas.
“Hoy es todo proteínas”, resumió.
Según explicó, la incorporación de proteínas dejó de concentrarse únicamente en suplementos deportivos y comenzó a extenderse a una enorme variedad de productos.
“La barrita tiene proteína, el agua tiene proteína, el café tiene proteína. Hoy es todo un boom de proteínas”, señaló.
Proteínas, probióticos y alimentos cada vez más prácticos
Junto con el auge proteico aparecen con fuerza los denominados alimentos funcionales, particularmente aquellos vinculados con adaptógenos, probióticos y prebióticos y el cuidado de la microbiota intestinal.
Otra característica que observó durante la exposición fue la búsqueda de practicidad.
Las marcas intentan desarrollar productos que puedan prepararse rápidamente sin abandonar la intención de ofrecer mejores características nutricionales.
Manfredi mencionó como ejemplo las premezclas que requieren apenas agregar agua para preparar panqueques u otras comidas.
“Las marcas están apuntando mucho a productos prácticos, pero que a la vez sean saludables”, explicó.
Una respuesta que, según consideró, tiene relación directa con una rutina cotidiana en la que muchas personas disponen de cada vez menos tiempo para cocinar.
¿Cómo saber si algo es realmente saludable?
Uno de los puntos centrales de la conversación pasó por el marketing que rodea a numerosos productos.
Para Manfredi, el frente del envase nunca debería ser el único elemento utilizado para decidir una compra.
“No nos llevemos mucho por el packaging del producto. Tenemos que ir a la parte de atrás, donde vemos los ingredientes, el valor nutricional, las calorías y si tiene azúcar agregado o no”, recomendó.
Los octógonos también pueden aportar información, aunque aclaró que deben interpretarse como una advertencia y no necesariamente como una evaluación integral de la calidad de un alimento.
La nutricionista puso como ejemplo determinadas mermeladas que pueden presentar una advertencia por exceso de azúcares, pero utilizar ingredientes como mosto de uva para endulzar en lugar de azúcar refinada o jarabe de maíz de alta fructosa.
Por eso insistió en una práctica sencilla: dar vuelta el paquete y leer la lista de ingredientes y la información nutricional.
Qué está pasando con la alimentación de los santiagueños
Consultada sobre los hábitos que observa en Santiago del Estero, Manfredi marcó una diferencia generacional.
Según su experiencia profesional, existe un creciente interés entre adolescentes y jóvenes por mejorar la alimentación y comenzar a cuidarse.
En los adultos, en cambio, modificar determinadas costumbres puede resultar más difícil porque se trata de hábitos incorporados durante décadas.
También existe otro obstáculo: muchas personas encuentran nuevos productos saludables, pero no saben qué son, cómo prepararlos o de qué manera incorporarlos a una comida cotidiana.
Para la profesional, la educación alimentaria cumple allí un papel fundamental.
Dietas virales y “gurúes” de las redes sociales
Otro fenómeno que atraviesa actualmente a la nutrición es la enorme cantidad de consejos sobre alimentación, ejercicio y descenso de peso que circulan por las redes sociales.
Manfredi recomendó comprobar siempre quién brinda esa información y si existe respaldo científico detrás de las recomendaciones.
“Siempre aconsejo que veamos que la información tenga una investigación científica y también que venga de un profesional matriculado”, sostuvo.
Además, dejó una advertencia central: “No todos los alimentos son para todos”.
Una dieta o estrategia que funciona para una persona no necesariamente tendrá los mismos resultados ni será recomendable para otra.
Pero existe además otro riesgo que observa cada vez con mayor frecuencia.
“Hay tendencias que se vuelven obsesión. Pasamos de no comer saludable a obsesionarnos y ser totalmente exigentes con lo que estamos comiendo”, advirtió.
“No todas las dietas son para todos”
Ayuno intermitente, planes restrictivos y métodos que prometen resultados rápidos forman parte del contenido que diariamente reciben especialmente los más jóvenes en las plataformas digitales.
Frente a esto, Manfredi planteó que el objetivo debería ser aprender a comer y construir hábitos que puedan mantenerse en el tiempo, en lugar de saltar permanentemente de una dieta a otra.
“Las dietas tienen un principio y un fin. No todas las dietas son para todos”, explicó.
La nutricionista señaló que no suele trabajar desde esquemas altamente restrictivos, sino desde una alimentación saludable adaptada a cada paciente.
“Se trata de aprender a comer y también de tener una buena relación con la comida. Ni comer de más ni comer de menos, sino llevar un estilo de vida saludable en general”, resumió.
Con el calor, nada de cambios extremos
Con las temperaturas comenzando progresivamente a subir en Santiago del Estero y muchas personas retomando dietas y actividad física pensando en el verano, la especialista también pidió evitar los cambios repentinos.
La recomendación es avanzar progresivamente: incorporar más frutas y verduras, aumentar el consumo de agua y sumar actividad física de manera gradual.
“Una alimentación saludable no debería enfocarse solamente en una época del año, sino durante todo el año”, remarcó.
Además, recordó que las necesidades nutricionales cambian a lo largo de la vida. Niños, adolescentes, adultos y adultos mayores requieren diferentes aportes según su etapa, condiciones particulares y necesidades individuales.
El mensaje que dejó Manfredi en ADN de Radio fue así mucho menos espectacular que las promesas que suelen circular por internet, pero mucho más concreto: informarse, leer qué contienen los alimentos, recurrir a profesionales y evitar convertir una tendencia nutricional en una obsesión.






