La Lic. en Kinesiología Noelia González, especializada en neurorehabilitación pediátrica, visitó ADN de Radio LV11 para compartir una mirada integral sobre el trabajo con niños y explicar cómo incorporó el mindfulness y la gestión emocional infantil como herramientas para acompañarlos también fuera del consultorio.
González contó que su vínculo con la profesión comenzó prácticamente desde la infancia: su madre es kinesióloga y se dedica a la neuropediatría, mientras que su padre también es kinesiólogo y trabaja principalmente con adultos.
“Me he criado en una colchoneta”, resumió al recordar por qué eligió dedicarse a los niños.
Una mirada integral sobre cada niño
Dentro de la neurorehabilitación pediátrica, González trabaja con niños que presentan trastornos motores, del neurodesarrollo y cognitivos.
Sin embargo, explicó que su abordaje busca no reducir al paciente únicamente a un diagnóstico.
“Mi forma es verlo de una forma integrativa. Ver al niño como un todo, con su patología, con su diagnóstico, con su historia, con su familia”, señaló.
El objetivo, explicó, pasa por brindar herramientas que permitan mejorar la calidad de vida, recuperar funcionalidades y favorecer la inclusión del niño en distintos ámbitos, como la escuela, el jardín y otros espacios sociales.
¿Cómo se enseña a un niño a gestionar sus emociones?
Hace aproximadamente dos o tres años, González comenzó a formarse en mindfulness y gestión emocional.
En principio incorporó esas herramientas para su propia vida. Al advertir los resultados que encontraba en ellas, decidió profundizar su formación para trasladarlas al trabajo con niños, madres, padres y familias.
La propuesta no consiste en evitar emociones como el enojo o la tristeza, sino precisamente en aprender a reconocerlas.
“Ayudarlos a aceptar una emoción, a ponerle nombre, a que aprendan a comunicarlo de alguna manera y que no todo el tiempo estén pensando que una emoción es mala o buena”, explicó.
Allí aparece una cuestión que, según González, se repite frecuentemente entre los adultos.
“Venimos acostumbrados a esto de ‘no llores’, ‘no te pongas mal’, ‘no te enojes’, ‘no es para tanto’. El ‘no es para tanto’ me lo dicen muchos”, contó.
Frente a ello, propone darle al niño espacio para reconocer qué le ocurre y sumar recursos que pueda utilizar en su casa, la escuela, una actividad recreativa o incluso durante un cumpleaños.
Los berrinches y una de las preguntas más frecuentes
Una de las consultas que recibe habitualmente de madres y padres tiene que ver con los berrinches.
“¿Cómo hago para controlar un berrinche? Esa es la pregunta del millón”, contó.
Su primera recomendación es intentar escuchar qué está sucediendo detrás de esa reacción.
Eso, aclaró, no significa eliminar los límites ni conceder todo lo que el niño pide.
“Claramente tenemos que poner los límites, pero sí validar lo que ellos sienten”, sostuvo.
Utilizó como ejemplo el enojo de un chico porque se rompió uno de sus juguetes. En lugar de responder inmediatamente con “dejá de llorar”, “no es para tanto” o reemplazar el objeto, propone reconocer primero esa frustración y después acompañarlo para encontrar otra respuesta.
“Nuestro Messi es la respiración”
La respiración ocupa un lugar central dentro de las herramientas que González trabaja con los chicos.
Y para explicarlo utilizó una comparación futbolera: “En todo esto de lo que es el mindfulness y la meditación, tenemos nuestro Messi, que es la respiración”.
La kinesióloga explicó que respirar es una función automática, pero que también puede utilizarse conscientemente como una herramienta para volver la atención al presente y regular la respuesta ante determinadas situaciones.
Su propuesta puede resumirse en tres acciones:
“Respiro, pienso y reacciono”.
Según explicó en LV11, el objetivo del mindfulness es generar un pequeño espacio entre el impulso y la reacción para intentar responder de manera más consciente.
“Ellos no tienen cómo sumar recursos si nosotros los adultos no se los damos”, remarcó.
Por eso dejó además una práctica sencilla dirigida también a los mayores: ante una situación de mucha tensión, urgencia o enojo, intentar realizar tres respiraciones profundas antes de responder.
Mindfulness no es lo mismo que meditación
González también marcó una diferencia entre dos conceptos que habitualmente se utilizan como sinónimos.
“No es lo mismo mindfulness que meditación”, aclaró.
La meditación, explicó, constituye una práctica que puede desarrollarse mediante diferentes técnicas. El mindfulness, en cambio, está relacionado con la atención plena y la manera de transitar el presente.
“Lo puedo hacer meditando, lo puedo hacer jugando a la pelota, lo puedo hacer cepillándome los dientes”, ejemplificó.
La idea es intentar estar presente en aquello que se está haciendo: por ejemplo, comer mientras se presta atención a ese momento y no mientras se responden numerosos mensajes en el teléfono.
Con los chicos, todo pasa por el juego
Trasladar estas prácticas a la infancia requiere una dinámica diferente a la utilizada con adultos.
González explicó que quietud y calma no necesariamente significan lo mismo en un niño y que pretender que permanezca inmóvil durante una larga meditación no es la única manera de trabajar.
Por eso, sus talleres incorporan juegos, canciones, cuentos, movimiento, burbujas y ejercicios de respiración adaptados a cada edad.
Entre las propuestas aparecen recursos como las respiraciones asociadas a animales o el ejercicio de “inflar un globo con la panza”.
Cuando realizan alguna práctica de meditación, precisó, los tiempos son breves y están adaptados a los participantes.
El trabajo también involucra a madres y padres
Otro punto que destacó durante la entrevista fue la importancia del entorno familiar.
González consideró necesario observar también las rutinas de los adultos, aunque aclaró que su planteo no busca responsabilizar ni juzgar a los padres.
“Todos vivimos en esta vorágine de prender el play a las siete de la mañana y apagarlo a la una o doce de la noche”, describió.
En esa dinámica cotidiana pueden aparecer situaciones en las que un niño intenta hablar mientras el adulto maneja, mira el teléfono o está pendiente de otra actividad.
“Sin ir con el dedo juzgador hacia los papis, que hacemos lo que podemos”, aclaró, planteando que el objetivo es sumar herramientas que permitan transitar de otra manera esos momentos.
Talleres durante todo el año en Santiago
González contó en ADN de Radio LV11 que los talleres destinados a niños se realizan todos los sábados durante el año.
Además, aproximadamente una vez al mes se desarrollan encuentros para madres y padres, con herramientas que después pueden trasladarse a la vida cotidiana.
El consultorio funciona en Aguirre Sur 863, antes de llegar a Alsina, en ciudad Capital.
Quienes deseen realizar consultas también pueden comunicarse mediante la cuenta de Instagram El Jardín del Juego 2026, según indicó la profesional durante la entrevista.
“Es lindo difundirlo, no se conoce mucho y la verdad que hoy en día es una herramienta más para ellos y para todos”, concluyó González.






