Por Ariel Sequeira
La sociedad indignada se pregunta por qué Manuel Adorni, Jesica Cirio, Elías Piccirillo y el ex intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, inmersos en un escándalo de proporciones por corrupción, siguen gozando de plena libertad como si nada los afectara. Como se sabe el triángulo afectivo Cirio, Piccirillo e Insaurralde, están siendo investigados por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Mientras que el ex vocero y ex jefe de gabinete de Milei, es investigaciones judicialmente por enriquecimiento ilícito, presunta comisión del delito de dádivas, y omisión maliciosa en sus declaraciones juradas. ¿Por qué están libres? Mediáticamente se sabe que las pruebas serían abrumadoras, pero esa certeza sería esgrimida sólo por una parte de la prensa interesada con mantener estas cuestiones en el candelero, ya sea por afán político -sobre mediante- o por la simple intención de alimentar el morbo de una parte de la sociedad. O sea nada judicial, pero no por ello menos efectivo. Cualquier argentino de bien conoce medianamente la ley y sus responsabilidades. Paga sus impuestos, cumple con casi todas sus obligaciones y desde esa atalaya otea un mar de corrupción que lo indigna.
Adorni, el bueno de Manuel, era como se dice en la jorga urbana: un seco, hasta hace dos años. Y tras un breve paso por la función pública, de la noche a la mañana, terminó siendo un nuevo millonario. Mientras que los integrantes del forzado triángulo amoroso, partiendo de la intendencia de Lomas de Zamora, en sucesivos períodos -Insaurralde- entre 2009 y 2013, y nuevamente entre 2014 y 2021, consolidaron una posición inconcebible, para la cuantiosa fortuna o gastos que habrían ostentado.
Viajes de elite por el Mediterráneo, roperos llenos de dólares, modelo de medio pelo convertida en empresaria “bien forrada”, adquisiciones inmobiliarias de lujo, gastos astronómicos con tarjetas, vacaciones Premium en las mejores playas del mundo, declaraciones juradas apócrifas. Tanta “mierda” colma la paciencia de los argentinos… Al conocer con detalle el modus vivendi de estos personajes vale rescatar al genio de Avón, cómo decía Shakespeare: “Algo podrido huele en Dinmarca”.
Lo ciertos es que las penas ante posibles condenas judiciales por los delitos descriptos, serían de pocos años, de allí que puedan gozar de su libertad hasta el presente, aclarando que recién se inician las causas, al menos con Adorni. Nobleza obliga esta no sería una regla de oro, dado que José Francisco López, sí el de los bolsos, paso todo su proceso en prisión… pero se entiende que las consideraciones políticas eran otras.
Para entender mejor lo expuesto y de alguna manera esclarecer a la sociedad, al común de la gente, sobre esta situación aparentemente privilegiada, es necesario auscultar las penas que pesan sobre estos delitos: Lavado de Activos, el artículo 303 del Código Penal castiga a quien ponga en circulación en el mercado bienes provenientes de un ilícito penal para darles apariencia de origen lícito, las siguientes penas, como prisión de 3 a 10 años, más posible multa de 2 a 10 veces el monto de la operación realizada. El delito de enriquecimiento Ilícito, según el Artículo 268 del Código Penal, sanciona al funcionario público que no pueda justificar la procedencia de un incremento patrimonial apreciable, suyo o mediante persona interpuesta, durante el ejercicio de su función pública o hasta dos años después de haber cesado en ella, con prisión de 2 a 6 años.
¿Para muestra basta un botón? Así se penan estos delitos y allí la raíz que explica la ostentación que hacen los personajes mencionados.
Revisando la historia reciente, debemos recordar que por orden del juez federal subrogante de Lomas de Zamora Luis Armella, efectivos de la Gendarmería allanaron la casa del barrio privado Nordelta donde convivieron la conductora Jesica Cirio y su ex esposo, el empresario Elías Piccirillo, en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero que involucra también al ex intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde. En eset caso la justicia actuó para determinar si el vestidor que aparece en los videos recientemente difundidos -donde se observan valijas y cajas con grandes cantidades de dólares ocultos entre la ropa- pertenece a esa propiedad. Están la imágenes, los testimonios y lo que no sería judicialmente valorable: el imaginario popular que se dice asimismo, que no es posible que esos patrimonio, que esas fortunas, crecieran tan desmesuradamente, sin que en el camino no exista algo oscuro, por no decir ilegal… Pero como se sabe todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. En el caso de Adorni no rige este axioma, él era un funcionario público al momento del crecimiento de su fortuna y ahora deberá fundamentar y explicar el origen de todos sus bienes.
Algunos quieren seguir medrando desde la política, otros ufanándose de sus logros empresarios, aunque no puedan justificar el origen de sus dólares -como ya le paso a Spert- y otros moviéndose con absoluta impunidad como si sus vidas de cristal, es decir absolutamente transparentes. En el fondo todos sabemos que no es así, nos indigna verlos pasearse por los medios como si no hubiesen cometido ningún delito, pero las leyes son claras y de ninguna manera podemos poner en tela de juicio los derechos y garantías de las personas… Pero no parece nada justo que mientras unos trabajan honestamente y la “yugan” con sacrificio, otros la tengan tan fácil y al alcance de sus manos. Pregunta: ¿Habrá que modificar las leyes penales?






